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A un año del primer «Atlanticazo», se repitió la movilización para reclamar un mar libre de petroleras

Por Santiago Campeni

El pasado 4 de enero se cumplió un año de la primera marcha realizada en las costas de mar del plata, para reclamar el cese de los proyectos de exploración y posterior explotación hidrocarburífera offshore en el mar bonaerense. Este año se volvieron a realizar movilizaciones en todo el país para reclamar un mar libre de petroleras, ya que a pasado un año, la situación tuvo varias idas y vueltas que culminaron con la aprobación de la exploración del mar argentino por parte de la petrolera Equinor.

Para comenzar es importante recapitular un poco la historia de cómo surgió la idea de este proyecto. El 30 de diciembre de 2021 cuando todo el mundo se encontraba próximo a celebrar año nuevo, el Gobierno Nacional aprobó la exploración en la plataforma marítima Argentina, en las áreas “CAN 100″, “CAN 108″ y “CAN 114″, ubicadas en la Cuenca Argentina Norte, entre 300 y 400 km mar adentro. Esto despertó el rechazo de cientos de organizaciones ambientalistas, comunidades de científicos, y habitantes de Mar del Plata, dando lugar a la primera movilización en contra de esta actividad el 4 de enero de 2022. 

La conflictividad continuo a lo largo del año, llegando a presentarse una medida cautelar por parte del juez Santiago Martin que impidió todo el año realizar las tareas de exploración en las costas argentinas, haciendo que el buque contratado para esta actividad, de los cuales no hay mucho en el mundo, tenga que alejarse del país para realizar otras tareas. Sin embargo esta medida perdió efecto cuando la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata falló en contra considerando que el Gobierno y la empresa Equinor cumplieron con los requisitos para llevar adelante el emprendimiento. 

La marcha del pasado miércoles tuvo su epicentro en la rambla con movilizaciones en contra de la exploración y explotación petrolera en el mar argentino, y particularmente se demostró repudio hacia la medida tomada por la justicia federal marplatense. Las movilizaciones fueron a lo largo de todo el país, Dándose en otras ciudades costeras y en la Ciudad de Buenos Aires, frente al Ministerio de Ambiente.

Las principales críticas a esta actividad son que para realizar la exploración para saber si hay petróleo y gas en la plataforma marítima argentina, se utiliza un método llamado exploración sísmica, que consiste en utilizar cañones de aire comprimido que rebotan con el suelo y devuelven una imagen a sensores que arman un mapeo de la zona. Estos cañones de aire impactan en la fauna local, como ya hemos mencionado en este medio, afectando no solo a los animales, sino también a actividades económicas como la pesca. 

Otro punto que despierta temores en la ciudadanía que se opone a este proyecto es que un estudio presentado por la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, establece que de realizarse finalmente la explotación petrolera, la probabilidad de que existan derrames de crudo, es del 100%. 

Además, de explotar estas fuentes de energía fósil, por parte de YPF, Shell y Equinor, estas últimas dos con antecedentes internacionales de derrames de petróleo, pondría en riesgo acuerdos internacionales firmados por Argentina en materia ambiental como el Acuerdo de París, que compromete al país a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Argentina ya se encuentra explotando Vaca Muerta, yacimiento por el cual el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU expresó, que el país debería reconsiderar su explotación ya que teme que “este proyecto de fracturación hidráulica contradiga los compromisos del Estado parte con el Acuerdo de París, con un impacto negativo sobre el calentamiento global y el disfrute de los derechos, económicos y sociales de la población mundial y las futuras generaciones”. Si ya uno de los proyectos más grandes de explotación no convencional de energías fósiles, compromete al país para cumplir con el Acuerdo de París, más proyectos de este índole, solo acrecentaría las emisiones de gases de efecto invernadero.