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Slow design, diseño con menor impacto para el ambiente

Por Juana D.D.

Probablemente ya escuchaste hablar sobre el concepto de las industrias lentas, ya sea como el “slow fashion” o demás.
También existe el diseño lento o “slow design”, que es un movimiento en el que los interiores, que incluyen todo, desde la arquitectura hasta los artículos pequeños de la casa, se hacen de manera cuidadosa y responsable, no se producen en masa.

Esto último es una rama fundamental de la sustentabilidad, poder tomar dimensión de las producciones masivas y el daño que le hace no solo al planeta si no también, a muchos derechos humanos básicos.
El concepto del diseño lento es bastante reciente pero se remonta a la época donde las construcciones, muebles y artículos se hacían a mano artesana antes de que la revolución del diseño plano y moderno tomara protagonismo con los muebles descartables, materiales blandos que ahora dominan la sección de diseño.

Alastair Fuad-Luke es uno de los mayores expertos del mundo en diseño sostenible, profesor, activista y escritor que se inclinó a transmitir a la sociedad una visión pluralista de cómo puede contribuir el diseño a lograr un mundo mejor y más equilibrado. Fuad-Luke fue quien introdujo en 2002 el concepto del diseño lento y junto a Carolyn F.Strauss, fundadora de la plataforma de Slow Research Lab co-escribieron los 6 Principios del diseño lento que resumidamente son los siguientes:

Revelar: revelar las experiencias, los materiales y los procesos de la vida cotidiana que regularmente se pasan por alto.

Ampliar: mirar más allá de las funcionalidades percibidas y la vida útil de un entorno.

Reflexionar: Creando espacios que induzcan a la contemplación.

Comprometerse: Colaborar y compartir

Participar: alentar a los usuarios a «convertirse en participantes activos en el proceso de diseño»

Evolucionar: reconocer que los artefactos, los entornos y los sistemas evolucionan con el tiempo.

Hoy en día el diseño lento va de la mano con el diseño verde, es decir el diseño de productos que tienen un impacto ambiental reducido a lo largo de su vida.
La industria del mueble, además de usar materiales de baja calidad que duran mucho menos que los materiales tradicionales, genera un gran impacto residual. En 2018, se descartaron en vertederos 9,7 millones de toneladas de materiales no biodegradables y otros 2,4 millones de toneladas se desecharon mediante incineración.

Los muebles de diseño «lento» se construyen con la intención de que duren décadas, sino siglos. Además, los materiales que se consideran «lentos» suelen ser más sostenibles.
La noción de atemporalidad en la que se basa este movimiento, también se presta a un menor impacto ambiental. Además de su durabilidad física demostrada, los materiales y el diseño lentos están destinados a sobrevivir a las tendencias y nunca desecharse simplemente porque están pasados ​​de moda, otro gran problema en las producciones masivas de lo que sea.

Y ahora que nos introdujimos en el concepto del diseño lento, acá te dejamos unos tips para que puedas empezar a practicarlo en casa:

  • Podes empezar usando la naturaleza lo más posible, para la inspiración o para temas de comodidad como la iluminación o temperatura.

  • Buscá tu minimalista interior: el diseño lento se alinea con la idea de que menos es más.

  • Incorporá elementos que puedan funcionar de varias cosas, como muebles que funcionan como unidades de almacenamiento o una mesa de café que se transforma en una mesa de comedor. Combinar objetos de esta manera significa menos materiales utilizados y menos desperdicio futuro.

  • Encontrá formas de revivir el espacio sin comprar cosas nuevas, como reorganizar, ordenar y reciclar.