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Académicos e investigadores de todo el país presentan un documento en apoyo a la Ley de Humedales.

Por Santiago Campeni

Científicos y Académicos de todo el país han firmado un documento en el que expresan su apoyo al Proyecto de Ley de Humedales que se encuentra frenado en la Cámara de Diputados. El proyecto consensuado cuenta con el apoyo de más de 500 organizaciones socioambientales, entidades científicas y parte del arco político. 

El objetivo del texto firmado por 2000 académicos es desmentir uno a uno los argumentos establecidos por los gobernadores del norte del país que entre otras cosas establecen que la presente ley prohibiría actividades económicas como la minería, y que se avanza sobre la autonomía de las provincias. A continuación resumimos uno a uno los puntos que refuta el documento. 

“No es posible aprobar el dictamen en un trámite exprés, se requiere tiempo para estudiar el proyecto a fondo”

Si algo no está siendo el debate la Ley de Humedales es exprés. La discusión para que se apruebe esta legislación se viene llevando a cabo desde el año 2013 cuando se cayó por primera vez el proyecto. Los catedráticos establecen que esto se trata de una medida para perder tiempo y que termine el año legislativo sin que se consiga la sanción de la ley. 

Sin ir más lejos el pasado jueves nuevamente hubo un plenario de comisiones para tratar la ley sin embargo desde Juntos por el Cambio no se presentaron. Anteriormente desde los bloques mayoritarios (Frente de Todos, UCR, PRO, Coalición Cívica, Evolución Radical, Provincias Unidas, Encuentro Federal), se había pedido aplazar el dictamen para escuchar la opinión de los gobernadores, quienes a pesar de haber sido invitados en tres ocasiones a asistir al debate, nunca lo hicieron.

“La Ley avanza sobre las autonomías provinciales en el uso de sus recursos y sobre la propiedad privada”. 

Esto no es así ya que la ley está enmarcada en el artículo 41 de la constitución nacional el cual establece la potestad a La Nación a sancionar leyes de presupuestos mínimos ambientales, dando así el marco regulatorio para mantener sanos los humedales en este caso. Además el texto legislativo dice que el inventario nacional de humedales “Será liderado por la Autoridad Nacional de Aplicación con participación de equipos técnicos, de organismos científicos y de gestión y de las Autoridades locales de las jurisdicciones”.

“Su aprobación afectaría la llegada de inversiones y el desarrollo productivo. No debería prohibir actividades productivas realizadas en forma sustentable”

La ley en su texto no habla nunca de la prohibición de ninguna actividad económica, simplemente se solicita que si se quiere desarrollar una nueva actividad o ampliar una ya existente en estos ecosistemas, se deberá presentar la correspondiente evaluación de impacto ambiental frente a las autoridades. 

Si bien esto no está escrito en el texto presentado por los académicos, Argentina no podría tener un marco más favorable para, por ejemplo, la actividad minera. Según el código minero argentino las empresas mineras extranjeras solamente deben abonar el 3% del valor de “boca de mina” es decir cuando el mineral está recién extraído, por lo tanto cuando tiene menor valor. Mientras tanto Chile, que es el principal productor mundial de cobre, impone una carga tributaria del 40% sobre este mineral para las empresas. 

“De avanzar la ley, se podrían frenar proyectos de desarrollo y eso significa miles de puestos de trabajo que se van a perder” “Aumentarían los niveles de pobreza e indigencia”

Nuevamente la Ley no establece la prohibición de ningún proyecto en específico, sino que genera un marco regulatorio para actividades que actualmente se llevan a cabo sin ningún tipo de control, como son las quemas intencionales en el Delta. Este tipo de prácticas ponen en riesgo estos ecosistemas y también a los proyectos que se desarrollan en ellos. Esta ley colaborará con garantizar derechos al acceso al agua y otros servicios ecosistémicos que brindan los humedales.

“Los pobladores históricos serán desplazados de los ambientes de humedales”

Justamente los pobladores históricos de estas zonas son los principales guardianes de los humedales y han establecido una relación con estos hábitats que les permite desarrollar procesos productivos que no afectan a estos ecosistemas. Las prácticas extractivistas desarrolladas por actividades a gran escala son las que obligan a los pobladores a huir de sus hogares, ya sea por presiones para el avance de la frontera agropecuaria o por que deben huir del fuego y del humo.