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Pumakawa, un centro de rescate de pumas, adentrado en las sierras de Córdoba

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Pumakawa, un centro de rescate de pumas adentrado en las sierras de Córdoba

Por Bautista Diaz

En las sierras del Valle de Calamuchita, provincia de Córdoba, se encuentra un importante centro de rescate: Pumakawa, una reserva que desde hace 30 años se encarga de proteger a los pumas y otras especies.

Kai Pacha es la comandante de este proyecto. Su padre tenía una pequeña reserva en Villa Rumipal donde ella comenzó a involucrarse en el cuidado y la preservación de la vida silvestre. Nacida como Karina Maschio, y recibida de Trabajadora Social, eligió rebautizarse con el nombre quechua, que hace referencia al mundo terrenaly está representado por un puma.

“Él estaba muy solo con un montón de cosas para hacer. Miré el lugar y vi lo que yo podía hacer por los animales y ellos por mí” declaró Kai, refiriendose a su padre, cuando visitó el predio de 25 hectáreas que este tenía. Con el correr del tiempo, ella quedó a cargo de la reserva, donde giró su enfoque hacia la educación. “Trabajaba de sol a sol, pero estar con los animales me hacía feliz”, recuerda.

Poco a poco, fueron llegando animales rescatados del mascotismo que no se podían reinsertar en la vida silvestre, y encontraron en la reserva un lugar para vivir en condiciones naturales. La gente empezó a llevar animales heridos y se equipó una sala de atención para curarlos. Más tarde, se construyó una jaula gigante para albergar a los pumas, exiliado de su hábitat por el avance urbano. Así, el puma fue convirtiéndose en el emblema del centro.

Con el nombre de El Edén, la reserva brindó una serie de charlas educativas a escuelas, que luego se transformaría en el proyecto Aula Abierta al Sol. Así, la idea comenzó a expandirse en la sociedad y creó muchísimos proyectos con el fin de beneficiar al ecosistema de la región.

“Para mí, los pumas, lejos de ser una especie perjudicial, son indispensables para el ambiente son fusibles que saltan antes de que pase algo peor. Trabajar por este animal es abrir una puerta a un camino mucho más grande, es trabajar por el monte, y también por sus presas; la vizcacha o el guanaco que tienen que estar, porque son su comida” expresó Kai.

Hoy en la reserva, ya con el nombre de Pumakawa, habitan trece pumas, provenientes del mascotismo, de accidentes o delegados por las autoridades que los encontraron sin rumbo. “que tengan buena comida, buenas emociones, que puedan continuar con algunas cosas de su vida silvestre, e intentamos hacerles más llevadero el cautiverio que no eligieron. Y ellos cambian su función: no son más fusibles del ambiente ni depredadores, sino que son voces que nos dicen ‘yo estoy acá por impacto de las acciones del ser humano sobre el ambiente. Los seres humanos impactaron en mí’. Nadie puede decir que la culpa es de otro, todos somos responsables” concluye Kai.