Conexión Animal

La trampa de los supermercados

Compartir :

Share on facebook
Share on twitter

Neuromarketing: las estrategias de los supermercados para incentivar el hiperconsumo

Por Juana D.D.

Ya hablamos sobre el problema de los alimentos ultraprocesados, pero ¿por qué estos se venden tanto? Los supermercados y grandes cadenas usan diversas estrategias de marketing para atraparnos y vendernos sus productos como algo que no son e incentivando el hiperconsumo.

Acá entra un concepto clave que hay que entender, la neuromercadotecnia o como se conoce comúnmente: el “neuromarketing”. Consiste en la implementación de técnicas que analizan los niveles de emoción, atención y memoria de los consumidores para motivarnos a comprar una gran cantidad o elegir ciertos productos. Las técnicas de este tipo de marketing son tan sutiles que nuestro cerebro no logra diferenciarlas y por eso funcionan tan bien.

Por ejemplo, los supermercados suelen poner carros de compra enormes a disposición de los compradores, ya que inconscientemente queremos llenarlos. Probablemente sepas que los productos que se encuentran a la altura de nuestros ojos son los más caros. Cuando se presentan tres productos similares, el de la izquierda suele ser el más barato, el de la derecha el más caro, y en el medio el del producto destinado al consumidor y tendemos casi siempre a escoger el del precio medio.

Esto siempre conviene a la empresa, si nos ponemos a pensar…¿cuántas veces entramos al supermercado y nos terminamos llevando cosas que no necesitábamos o no planeábamos comprar? seguramente la respuesta sea la mayoría de las veces, sino todas.

Pero el problema más grande se encuentra cuando se pone en juego la salud. Ya sabemos  lo mal que nos hacen los alimentos ultraprocesados que nos venden, y algunos son muy fáciles de identificar, por lo tanto sería fácil evitar comprarlos. Pero el ojo engaña y las empresas lo saben.

El diseño gráfico de los productos juega un rol muy importante a la hora de atraparnos. El neuromarketing se basa en una cantidad de estudios, estadísticas y algoritmos que hacen que diseñar un producto para que se vea más sano sea una tarea fácil. Por ejemplo, aprendemos a asociar al color verde y determinada iconografía con la salud y la responsabilidad ecológica, aunque el producto no sea realmente saludable ni ecológico. Otra estrategia conocida es diseñar los paquetes para que no sean brillantes, es decir un packaging mate. Automáticamente asociamos esto con una sensación más “casera”. Ni hablar de los dibujos y fotos de naturaleza que existen en una infinidad de productos, para hacernos creer que el contenido es natural, o agregarle banderas nacionales o provinciales,  cosas típicas del país e incentivarnos a apoyar la industria local.

Por eso, lo mejor siempre es optar por comprar nuestros productos en locales que no estén regidos por la mega industria, como dietéticas o mercados con productos caseros y regionales, sin alimentos ultraprocesados. Pero sabemos que esto es muy difícil, y generalmente el supermercado es nuestra opción más viable, por eso te damos tres consejos a la hora de ir a comprar a estos lugares:

  • Tener una lista preparada de lo justo y necesario, ser eficaz a la hora de la compra.
  • Chequear siempre los ingredientes del producto. Ahora ya sabemos que lo que aparenta sano, no siempre lo es y generalmente es un engaño al consumidor.
  • Darle valor a nuestro tiempo: No es noticia que las empresas juegan con nuestra salud, nuestras emociones y nuestro dinero, pero también subestiman nuestro tiempo. Todo está organizado para elegir el producto lo más rápido posible y sin tener que pensar tanto y no es casualidad. Es más conveniente elegir el producto al alcance que agacharse a buscar uno más barato. Empezá a tomarte el tiempo para investigar sobre estas estrategias de marketing y para elegir el producto que sea mejor.

Si deseamos evitar la influencia de estas técnicas y ser consumidores ‘independientes’, necesitamos estar dispuestos a invertir más tiempo e investigar las opciones que tenemos delante. Las promociones y ofertas son importantes, pero sólo para los productos que necesitamos