Conexión Animal

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Tomar leche de vaca ¿sí o no?

Por Juana D.D.

Durante toda nuestra vida hemos escuchado que tomar leche de vaca es indispensable para nuestro desarrollo y salud, sobre todo cuando somos chicos. Esto se debe a los niveles de calcio que aporta la misma, pero lo que no sabemos, es que hay muchísimos alimentos de origen vegetal que la superan en calcio.

La industria lechera siempre ha sido una de las más polémicas, desde incitar que su producto es buenisimo para la salud hasta la extrema crueldad animal que esta oculta.

La leche animal debería estar solo destinada a sus crías, ya que no es apta para las necesidades nutricionales de los humanos, y además, es solo para quien la produce. Si nos ponemos a pensar, una madre humana no produce leche materna para otra especie que no sea su misma, de hecho, muchos pensarían que sería raro o “turbio” que un ternero se alimente de leche humana. Somos la única especie animal que se alimenta de leches de otras especies, ¿No suena raro?

La leche de vaca contiene el triple de proteínas (caseína) que la leche materna humana, y casi un 50% más de grasa y el calcio en la leche se combina con otros minerales, que se encuentran en cantidades excesivas en la leche animal, formando una molécula demasiado grande para ser absorbida adecuadamente por el intestino humano. El ternero se desarrolla mucho más rápido que un bebe humano, por eso la leche animal solo es necesaria e indispensable para ellos.

El consumo de lácteos en general, se asocia con muchísimas enfermedades como diabetes, esclerosis múltiple, enfermedades del corazón, síndrome del intestino irritable y muchas más. La leche vacuna se sitúa primera en la lista de causantes de estas enfermedades y de alergias. También se ha comprobado que afecta el comportamiento, el sueño y la concentración, además de causar intolerancia, diarrea y estreñimiento generalmente en los jóvenes. Dicho esto, acá te dejamos 5 razones por las que optar por otras alternativas y dejar de consumir leche vacuna sería ideal:

  • La lactosa (el azúcar en la leche) es muy difícil de digerir, ya que cuando una persona llega a la edad de dos años no necesita de tanta leche materna para el crecimiento, los intestinos elaboran menos lactasa, una enzima necesaria para absorber y digerir la lactosa. Cuando consumimos leche o productos lácteos, es muy probable que la lactosa fermente en los intestinos causando problemas digestivos como hinchazón, gases y otras dificultades serias. Por eso, aproximadamente después de los 4 años la mayoría de los humanos se vuelven intolerantes a la lactosa, algo con lo que muchísima gente vive sin darse cuenta.

  • La leche de vaca y productos derivados contienen cantidades excesivas de hormonas femeninas. El 80% de las vacas están embarazadas mientras son utilizadas para producir leche, lo cual eleva de forma natural los niveles de estas hormonas. Además, los granjeros inyectan en las vacas hormonas sintéticas para incrementar su producción de leche. Estos altos niveles de hormonas femeninas en la cadena de alimentos han sido vinculados con problemas de salud en el mundo entero.

  • Detrás de este producto se encuentra mucha crueldad animal. En la gran mayoría de las explotaciones ganaderas las vacas  no gozan de libertad de movimiento y viven encerradas, condenadas en su cubículo, ancladas a las máquinas de ordeño provocándoles descargas y heridas de gravedad en las mamas y sufriendo una vida de horror. Para que produzcan leche, primero tienen que estar embarazadas y para ello  son inseminadas una y otra vez artificialmente, causando un  sufrimiento y un estrés para el que no están preparadas, muchas veces causando la muerte.

  • La leche de vaca estimula al cuerpo a producir mucosidad. Es por esto que cuando sufrimos resfriados no debemos tomar leche de vaca. La caseína,es una proteína presente en la leche de vaca, que provoca inflamación de los tejidos blandos (localizados en la garganta, cavidades nasales,…) y provocando dificultades para respirar.

  • La leche de vaca está llena de bacterias no aptas para el intestino humano, debe ser pasada por un proceso de pasteurización que la mayoría de las veces no las elimina por completo. En un vaso de leche se encuentran cantidades de pus y de sangre animal.

Hay muchísimas alternativas vegetales para reemplazar este producto. Por ejemplo, la leche de almendras contiene en un litro 67mg más de calcio que la leche vacuna, 32mg más de hierro, menos colesterol y no tiene hormonas agregadas. Además las leches vegetales no causan ningún tipo de daño hacia nadie.Sabemos que  la leche de almendras es menos económica pero existen opciones como la de avena, la de maní, la de soja y muchas más, que además, son muy fáciles de hacer en casa.

Siempre recomendamos que pongan a prueba dejar estos viejos hábitos de consumo perjudiciales para la salud y para el planeta. ¡Anímate a dejar la leche vacuna!