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Por qué no es necesario comprar agua embotellada

Por Juana D.D.

La costumbre de comprar y llevar agua embotellada presenta un gran riesgo para la salud y para el ambiente. Durante muchísimos años nos vendieron la mentira de que el agua embotellada es mejor y más saludable que el agua de la canilla. El Código Alimentario Argentino (CAA) no establece diferencias en las características físicas, químicas y microbiológicas entre el agua potable de suministro público y el agua potable envasada (salvo que sea mineral o mineralizada). El 88% de los argentinos tienen acceso a agua potable desde la canilla, y es un derecho humano básico tenerlo. Pero siempre se puede buscar algo de donde sacar aún más dinero.

Y si tener agua limpia era algo que estaba al alcance de casi todos ¿por qué gastar dinero para tener algo que ahora salía gratuitamente de la canilla de la cocina?. La estrategia de marketing de este negocio fue simple: Difundir mentiras sobre la potabilidad del agua del grifo, diciendo que no era saludable, que contiene muchísimos factores que pueden dañarnos, etc. y por otro lado seducir con imágenes de la naturaleza. Probablemente en un 90% de las botellas de agua hay ilustraciones de montañas y aguas cristalinas tratando de convencer al consumidor de que ese agua es totalmente natural, cuando la realidad es que las empresas que producen agua envasada muchas veces captan el líquido de la misma red y le realizan un mínimo tratamiento.

Además, para envasar agua se llevan a cabo procesos que son contaminantes y muy dañinos para el medio ambiente. Para fabricar una sola botella se requiere de mucha energía y agua (aproximadamente 5,3 litros) y  se usan aproximadamente unos 17 millones de barriles de petróleo para la producción de botellas al año. Suficiente combustible para un millón de coches durante un año, para luego, al terminar de usar esa botella, descartarla y generar así una gran contaminación de plásticos. Las emisiones de CO2 en el proceso de producción de dichas botellas de plástico son muy elevadas y más del 80 % del costo de la botella de agua se debe al envase, la etiqueta y la distribución, cuando el costo se puede reducir solo con abrir la canilla.  

Otra problemática grave, es la exposición del agua al plástico, que puede terminar produciendo problemas en la salud del consumidor. Por ejemplo, las botellas y bidones, cuando se exponen al sol pueden liberar sustancias químicas nocivas al agua que almacenan. Esto varía según la calidad del plástico:  El polietileno tereftalato (PET) es más sensible que el polietileno de alta densidad (HDPE) o policarbonato con que se fabrican los bidones reutilizables pero estos últimos pueden tener bisfenol A (BPA), una sustancia con probados efectos tóxicos para las personas. Además, a mayor calidad del plástico menor es la posibilidad de que pueda reciclarse.

Un informe del Instituto Nacional de Tecnología Industrial analizó 15 marcas de agua de mesa y encontró que la mitad tenía una carga de bacteria por encima de la normativa. 

Años de propaganda contra el uso de agua potable de la canilla, cumplieron su función. A el consumidor de agua envasada le genera confusión y asco tomar agua de la red. Sin embargo, el agua de la canilla también puede bajar su calidad, aunque es improbable que la empresa potabilizadora distribuye un recurso que no sea apto para el consumo. Pero para asegurarte, te dejamos tres puntos claves para tener en cuenta: 

  • La fuente de agua. La calidad del agua potable depende de la fuente desde donde la planta potabilizadora la capta. Puede ser un río, un lago o napas subterráneas. A veces, esta fuente puede sufrir problemas puntuales (presencia de algas, bajante en el caudal que concentra los químicos, etc.) y eso afectar la calidad del recurso que llega a la canilla.
  • El proceso de potabilización. La planta de potabilización puede sufrir percances o estar realizando mal su tarea. Las empresas suelen publicar los análisis que realizan periódicamente y también reciben inspecciones frecuentes de los entes reguladores.
  • El tanque de agua. La limpieza frecuente del tanque de agua es importante para garantizar la calidad del agua.

Debemos ser conscientes de la magnitud que ha alcanzado el problema. La mayoría de los países tienen acceso al agua potable, y de todas formas, siguen prefiriendo el agua embotellada. El impacto ambiental que generan las botellas de plástico es irreversible, pero dejando de consumir agua envasada, reduciríamos la producción. Recomendamos, si llevamos una botella, comprar una reutilizable y reciclada, y renovar el agua cada 24 hs.