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Crece la incertidumbre por la presencia de al menos cuatro pumas en Villa Gesell

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Crece la incertidumbre por la presencia de al menos cuatro pumas en Villa Gesell

Por Bautista Diaz

La mañana del pasado jueves, la ciudad de Villa Gesell amaneció de una manera inusual: Las autoridades del municipio solicitaron que se eviten las salidas de sus casas debido a la presencia de, al menos, cuatro pumas divagando en las calles.

“Se alerta a la comunidad por la presencia de pumas en Villa Gesell. El animal y sus cachorros fueron vistos por las cámaras de Seguridad. Desde la comuna se solicita NO perturbarlos ni circular por las siguientes zonas e inmediaciones de Paseo 105 entre las Avenidas 7 y 8 y Paseo 105 y Playa. Desde la Secretaría de Seguridad indicaron que se está trabajando junto al equipo y Fauna y personal policial para su pronta captura” expresaba el mensaje de la municipalidad.

Como medida de prevención, se suspendieron las clases y se les pidió a los vecinos resguardarse en sus casas. Se cree que se trata de una madre y sus crías, y si bien no hay certeza sobre como llegaron al balneario, hay varias especulaciones que tienen que ver con el traslado de los felinos hasta un santuario en la costa, donde, de alguna manera, se perdieron.

Otras hipótesis aseguran que los animales habitaban la reserva natural Mar Chiquita, a unos 80 kilómetros de Villa Gesell, y se vieron obligados a desplazarse debido al incendio que padeció ese área, y en el camino, desorientados, se toparon con la ciudad.

Emiliano Donadio, uno de los directores de la Fundación Rewilding Argentina, aseguró que «Los pumas son crepusculares y nocturnos, por eso se recomienda tener más cuidado en la noche. Aunque los ataques de pumas son sumamente infrecuentes, no hay que dejar de tomar precauciones, cuidando lo que es más vulnerable, por ejemplo las mascotas»

«Uno se lo puede cruzar y, en el caso de encontrarse con un puma frente a frente, si uno está con niño hay que hacerle upa, y no hay que quitarle los ojos de encima al animal. Hay que mirarlo fijo, retroceder hasta alejarse. Lo más seguro es que el animal retroceda. Si está en una actitud sospechosa, como que se agazapa y mira fijo, hay que espantarlo, tirándole algo cerca» continúa el especialista.

Este caso se suma a otro reciente, cuando, el año pasado, una cámara de seguridad de un vecino en la localidad de General Rodríguez, Buenos Aires, registró un puma suelto por el interior de un barrio.

Con estas presencias, crecen las dudas de si se trata de individuos en cautiverio que lograron escapar. «es un animal salvaje, nada tiene que hacer en cautiverio» Asegura Donadio.

Con el evidente crecimiento urbano que atraviesa el país, muchos investigadores indican que estos avistamientos de animales salvajes en zonas inusuales será cada vez más frecuente y esperan que las autoridades tomen medidas eficaces para estos casos