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El auge del teñido vegetal natural: revalorizando técnicas ancestrales

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El auge del teñido vegetal natural: revalorizando técnicas ancestrales

Por Caro Diotti

Ancestralmente el color transmite sensaciones y emociones y nos da información. Los pueblos originarios de todo el mundo se valieron de elementos de la naturaleza como grasas animales, minerales, tierras y plantas para crear colores y tintes que utilizaban en sus ceremonias y sus manifestaciones artísticas. Hasta el descubrimiento del primer colorante sintético en 1856 en Inglaterra los colorantes se extraían de vegetales, minerales y animales pero la tintorería industrial dejó rápidamente atrás al proceso natural.

Sin embargo desde hace unos años volvió a cobrar interés la técnica y la investigación para teñir con elementos de origen natural en reemplazo de los colorantes químocos que afectan al ambiente y a la salud y un cambio en los hábitos de consumo.

Los tintes naturales son pigmentos orgánicos que se extraen de plantas, insectos y minerales, que por sus características químicas tienen la virtud de teñir fibras naturales como algodón, yute, lana, cáñamo, seda. Pero en esta nota nos vamos a concentrar en los más fáciles de obtener que son los vegetales.

Artesanos rurales de todo el mundo se dedican desde generaciones atrás a la extracción de tintes naturales de plantas en general nativas de la región en la que viven y en las ciudades existe un nuevo auge por aprender sobre teñido vegetal. Así se recuperan métodos tradicionales, se refuerzan identidades en las comunidades, se valorizan oficios y se generan fuentes de trabajo. Por otra parte se le agrega valor a los textiles producidos con este método frente a un mundo en el que el fast fashion es una de las industrias más contaminantes.

Para extraer los tintes naturales vegetales, se utilizan diferentes técnicas como la maceración, el machacado, la disolución en agua o solventes y separación por decantación, desecación. En el proceso básico se requiere remojar el material que contiene los pigmentos en agua, añadiendo el material textil a teñir a la solución resultante y calentando la solución a fuego lento durante un periodo prolongado.

En Argentina hay comunidades indígenas como los mapuches, tobas y wichis que siguen empleando plantas diversas para teñir. Distintos estudios encontraron que, por ejemplo, en la provincia de Chaco hay mñas de 24 especies de plantas y 2 de hongos que son usadas para colorear textiles realizados a partir de fibras de plantas como las bromelias de donde proviene el famoso cháguar.

En la Patagonia las comunidades mapuches tiñen con raíces, cortezas y frutos de algunas especies de la flora autóctona patagónica como los berberís y el michay, de donde se obtiene un color negruzco,o también el guaycurú. De la.decocción de la resina del molle se obtiene una tintura que se usa para colorear la lana color café. Baccharis,Chuquiraga , Grindelias y senecios también so algunas de las integrantes de la flora nativa con la que hace siglos se tiñe. Aromo, Cebolla, Ciruelo de Jardin, Eucalipto, Hiedra, Hiperico, Lengua de Vaca – Romaza Nogal, Pino y Yerba Mate son algunas otras plantas bien conocidas por todos que se utilizan también.

Los tintes naturales son más seguros, menos tóxicos, se obtienen de fuentes renovables, son biodegradables en un corto plazo y no generan desecho.No generan colores estridentes, ni una paleta demasiado variada y su poder de fijación es menos, pero bien valen la pena estas dos «contras» en pos de los beneficios ambientales, sociales y económicos que se consiguen revalorizando esta incipiente industria. El cambio de hábitos también llegó a la moda .

Para saber más podes consultar el libro Plantas tintóreas nativas. Colores rioplatenses de Belén Luvini y Luciana Cristaldo, 2021. Ecoval Ediciones