Día Mundial de las Abejas: el 35% está en peligro de extinción

Las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, están, cada vez más, amenazados por los efectos de la actividad humana.

La polinización es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas, esencial para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres. Casi el 90 por ciento de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse; asimismo, el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización y el 35 de las tierras agrícolas mundiales. Los polinizadores no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que además son indispensables para conservar la biodiversidad.

El Instituto Earthwatch declaró a las abejas como el ser vivo más importante del planeta por el papel clave de este insecto cumple en la naturaleza. Y el el 20 de mayo es el Día Mundial de las Abejas. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no hay una única causa del descenso de la población de este insecto: la agricultura intensiva y el uso de plaguicidas; el hambre, la malnutrición ; los ataques de agentes patógenos y las invasiones biológica, los cultivos genéticamente modificados y las modificaciones y  la fragmentación de su hábitat son los principales.

Hace tiempo que los científicos vienen advirtiendo sobre el fenómeno, un problema que en nuestro país tiene dimensiones no menores. Desde la Asociación Argentina de Apicultores  advierten que en las ultimas décadas, el proceso de agricultura industrializada ha destrozado el ambiente y desplazado la frontera agrícola. Argentina pierde un 34% de colmenas de abejas por año. Una cifra que la coloca en el quinto país de América Latina en mortandad de abejas. En Europa y América del Norte, cada año se pierde entre un tercio y la mitad de las colonias de abejas.

Las abejas corren el peligro de extinguirse. Las tasas actuales de extinción de especies son de cien a mil veces más altas de lo normal debido a las repercusiones humanas. Casi el 35 por ciento de los polinizadores invertebrados –en particular las abejas y las mariposas–, y alrededor del diecisiete por ciento de los polinizadores vertebrados –como los murciélagos– están en peligro de extinción a nivel mundial. Sin embargo, la población de polinizadores –en especial abejas y mariposas– ha disminuido de manera preocupante, debido principalmente a prácticas agrícolas intensivas, cambios en el uso de la tierra, plaguicidas (incluidos los insecticidas neonicotinoides), especies exóticas invasoras, enfermedades, plagas y el cambio climático. Los agricultores y los responsables de las políticas tienen un papel importante que desempeñar en la protección de nuestros polinizadores. Pero también hay cosas que nosotros podemos hacer.

Los insectos invasores, los pesticidas, los cambios en el uso de las tierras y los monocultivos pueden reducir los nutrientes disponibles y suponer una amenaza para las colonias de abejas. Si las poblaciones de abejas disminuyen, la biodiversidad de la Tierra también lo hará, lo que puede afectar a otras especies y causar un efecto dominó. Tenemos que crear un sistema más sostenible de producción y una agricultura más respetuosa del ambiente. Sólo así se pueden preservar los ecosistemas y cada uno de sus eslabones fundamentales para la vida en nuestro planeta

¿Qué podemos hacer?

  • Cultiva una amplia variedad de plantas autóctonas que florezcan en diferentes épocas del año.
  • Compra miel sin refinar a los agricultores de tu zona.
  • Compra productos a agricutores que lleven a cabo prácticas agrícolas sostenibles.
  • Protege las colonias de abejas silvestres.
  • Apadrina una colmena.
  • Deja un cuenco poco profundo con agua limpia y piedras o palos para que las abejas beban y no se ahoguen.
  • Ayúdalos a mantener los ecosistemas forestales.
  • ¡Crea conciencia sobre su situación, comparte esta información en tus círculos y redes sociales. El declive en el número de abejas nos afecta a todos!