Estudios científicos confirman que ya hay microplásticos en el organismo humano

María Eugenia Testa, directora del Círculo de Políticas Ambientales

Por María Eugenia Testa – En las últimas semanas se conocieron dos estudios (1) que muestran por primera vez que microplásticos ya han ingresado al cuerpo humano, que viajan por la sangre y pueden alojarse en los órganos hasta llegar incluso a las profundidades de los pulmones. Los plásticos encontrados son mayormente PET (Tereftalato de polietileno), que se usa comúnmente en botellas de bebidas, PS (Poliestireno), que se usa para envasar alimentos y otros productos, y LDPE (Polietileno de baja densidad) del que se fabrican las bolsas de plástico.

Las partículas plásticas pueden ingresar al cuerpo mediante la respiración o ser consumidas a través de alimentos y agua. El impacto de los microplásticos en la salud humana es aún desconocido, pero los investigadores han alertado que estas micropartículas causan daño a las células humanas en el laboratorio. Los plásticos contienen una mezcla de químicos agregados en la producción, denominados aditivos, utilizados para que el polímero sea más flexible, para mejorar su resistencia a la degradación solar, dar color o retardar las propiedades inflamables. Por otro lado, los plásticos en los cursos de agua absorben partículas de contaminantes orgánicos que están en el ambiente; y además se debe tener en cuenta los componentes propios de los polímeros.

Los microplásticos son ítems de plástico menores a 5 milímetros que incluyen a los nanoplásticos de menos de 100 nanómetros. Tienen dos orígenes, primarios y secundarios. Los primeros son aquellos fabricados en esos tamaños, agregados intencionalmente y utilizados en diversos sectores industriales, por ejemplo, cosméticos, productos de higiene personal, pinturas y productos de limpieza. Por otro lado, los microplásticos de origen secundario son aquellos que derivan de la fragmentación, degradación y desgaste de ítems de plástico más grandes debido a la radiación UV, la degradación química, la mecánica de las olas y el “picoteo” de las aves. Así los plásticos se fragmentan en pedazos cada vez más pequeños. Tanto los microplásticos de origen primario como secundario han sido hallados en todo tipo de ecosistemas (2).  

La producción global de plásticos ha aumentado dramáticamente desde 1950, alrededor del 9% por año. En 2015 se produjeron cerca de 388 millones de toneladas de plásticos, de las cuales el 99,5% provino de fuentes basadas en el petróleo. Las principales aplicaciones que utilizan plástico son los envases y embalajes, la construcción y el transporte, con el 30%, 17% y 14% de la producción anual total de plástico, respectivamente.

La inmensa mayoría de los productos plásticos al finalizar su vida útil son emitidos al ambiente. De acuerdo con datos del Foro Económico Mundial del año 2015, a nivel global sólo se recicló efectivamente el 2% de los residuos plásticos de envases y embalajes, mientras que un 8% fue reciclado en aplicaciones o productos de menor valor y un 4% se perdió en el proceso. Del 86% restante, un 40% fue a rellenos o vertederos, un 14% fue incinerado y un 32% fue emitido directamente al ambiente (3).

En febrero pasado, en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA), los estados acordaron avanzar en la negociación de un acuerdo para actuar contra la contaminación plástica y por microplásticos a escala global. Para ello, entre otras cosas, los países deberán concentrarse en el diseño y la implementación de políticas domésticas que atiendan a todo el ciclo de vida de los productos plásticos. Muchas naciones ya han avanzado en regulaciones específicas, entre ellas la prohibición de productos con microplásticos añadidos intencionalmente, y legislación bajo la responsabilidad extendida del productor para envases y embalajes, neumáticos y residuos electrónicos, redes y artes de pesca, entre otros.

La Argentina, si bien ha sido el primer país de América Latina en prohibir la comercialización de cosméticos y artículos de higiene personal con microplásticos (4), aún tiene pendiente actualizar su normativa en materia de gestión de residuos, incluidos los envases y embalajes plásticos.

(1) “Descubrimiento y cuantificación de la contaminación por partículas plásticas en la sangre humana”, publicado en la revista Environment International el 24 de marzo de 2022; y “Detección de microplásticos en tejido pulmonar humano mediante espectroscopia μFTIR”, publicado en la revista Science of The Total Environment el 29 de marzo de 2022.

(2) “Microplásticos: La contaminación invisible que invade los mares”, publicado por Círculo de Políticas Ambientales en abril de 2019.

(3) “Un acuerdo global contra la contaminación plástica de los océanos”, publicado por Círculo de Políticas Ambientales en febrero de 2022. (4) Argentina becomes first country in South America to ban the microbeads https://www.beatthemicrobead.org/argentina-becomes-first-country-in-south-america-to-ban-microbeads/?msclkid=41fb2931c37911ec8ac8421ed8771f76