China nos invade y no es una metáfora

Milko Schvartzman, Especialista en conservación marina

Por Milko Schvartzman – En febrero de 2018, el pesquero chino Jing Yuan 626 fue detectado pescando ilegalmente dentro del Mar Argentino. Luego de iniciada la persecución para su inspección y posible detención por parte de la Prefectura Naval Argentina, otros cuatro pesqueros chinos de unos 70 metros de eslora se enfrentaron al guardacostas de la PNA de similares dimensiones, 67 metros; son cinco contra uno, intentaron embestirlo para evitar que se lo detenga por pescar ilegalmente dentro del Mar Argentino.

Luego de escapar, se ordenó la captura internacional y se logró que paguen la multa y los gastos de la persecución, unos 360 mil dólares, ningún capitán chino preso por poner en riesgo la vida de los valientes tripulantes argentinos, ni de los propios tripulantes del barco chino: en su mayoría esclavos.

El Jing Yuan 626 pertenece al Estado chino, es un barco operado por el Gobierno de China, o sea, el que invadió el Mar Argentino es el Gobierno chino.

Hoy, el Jing Yuan 626 se encuentra atravesando el Estrecho de Magallanes, en dirección al caladero del Atlántico Sur, va a instalarse al borde del Mar Argentino y capturar el calamar que ni siquiera alcanzó su edad reproductiva.

La flota pesquera china se encuentra totalmente subsidiada, de tres maneras: 

– Económicamente: reciben todo su combustible del gobierno y no pagan impuestos, o directamente pertenecen al Estado chino como el Jing Yuan 626.

– A través de la mano de obra semi-gratuita: utilizan tripulaciones esclavizadas provenientes de Indonesia, Filipinas y África, los tripulantes son golpeados, suelen fallecer por enfermedades o inanición, y en algunos casos trabajan encadenados en los tobillos.

-Y finalmente están subsidiados al no comparecer ante regulación ambiental ni de seguridad a la navegación alguna, depredan todo a su paso, ya sea calamar, merluza, tiburones, rayas o elefantes marinos (https://economiasustentable.com/noticias/depredacion-total-ademas-de-saquear-el-calamar-pesqueros-chinos-y-coreanos-cazan-elefantes-y-lobos-marinos-en-aguas-argentinas).

El daño que la flota de 350 pesqueros chinos, junto a otros 200 pesqueros altamente depredadores de España, Corea del Sur y Taiwan producen en el Atlántico Sur es incalculable, no solo por las dimensiones de semejante enjambre de pesqueros industriales, sino porque nadie sabe a ciencia cierta cuánto, cómo, ni qué pescan. Hay estimaciones que superan el millón de toneladas anuales de captura. A cambio siembran el mar con miles de toneladas de basura, artes de pesca usadas y desechos que dejan a su paso y llegan a las costas de Uruguay y Argentina.

De no ser por el patrullaje permanente al que se ve forzado nuestro país ante esta situación, muchos de estos barcos ingresarían ilegalmente al Mar Argentino, pisan literalmente la línea imaginaria de las 200 millas náuticas, el límite de la Zona Económica Exclusiva.

Para China no se trata sólo de pescar hasta vaciar el mar, sino de ocupar el espacio marítimo, ejercer su poder en el Atlántico Sur, imponer reglas, plantar su bandera, tal como ya lo hicieron en el territorio argentino continental, instalando una base militar, cedida por el gobierno de ese entonces, que es el mismo de ahora.

La estrategia china ya es conocida y logró su primer objetivo, adueñarse de África, demoraron cinco años para comprar las minas, las tierras, construir las rutas, y puertos para extraer y llevar a China los recursos.

Luego de África, China puso la mira en América Latina, pero la campaña no ha resultado tan fácil, y hay resistencia de parte de los ciudadanos que se organizan para repeler la entrega.

Las invasiones en el siglo XXI no son por la fuerza, son a través de los recursos, un país pierde su soberanía al ceder sus recursos, sus derechos y depender económicamente del ocupante.

Las construcción de mega obras, atractiva fuente de bienestar económico para algunos funcionarios, son el caballo de Troya para aceptar préstamos de bancos chinos, contratar empresas chinas, y entregar los recursos naturales.

Algunas obras avanzan destruyendo el ambiente, la soberanía y las economías locales, como las represas sobre el Río Santa Cruz. Otras fracasan, como el canal interoceánico proyectado en Nicaragua, o el mega puerto pesquero con zona franca (territorio Chino) que planeaban en Montevideo sobre el Río de la Plata. Y otras, continúan debatiéndose entre la complicidad de los funcionarios y los ciudadanos que luchan para que sus hijos no sean esclavos chinos, como las mega granjas porcinas, las centrales nucleares y el Atlántico Sur.

Hace tan solo un mes, el Gobierno chino boicoteó por enésima vez la propuesta de Argentina y Chile de crear un Área Marina Protegida en la Antártida (https://www.clarin.com/opinion/bloqueo-rusia-china-creacion-areas-marinas-protegidas_0_0EYZewBsO.html), es la última frontera frente a la vista de las milicias marítimas chinas.
Lo más inexplicable del caso, es que tan solo un día después del bloqueo chino a Argentina y Chile, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto argentino (sic) anuncia que negocia con China acuerdos por el océano y la Antártida(!?).

Es tan delirante como si Argentina quisiera negociar con China cómo hay que manejar los recursos marinos del Mar de China.

Para tener una idea, hace algunos años a unos diputados argentinos se les ocurrió firmar un Acuerdo con China por el cual se permitiría la pesca dentro del Mar Argentino a todos los barcos chinos, y se permitía la pesca en el Mar de China de todos los barcos argentinos; China cuenta con decenas de miles de barcos pesqueros, se estima que su flota de aguas distantes (esos que vienen a depredar el Atlántico Sur, las Galápagos, la Antártida) son unos 18 mil, toda la flota industrial argentina es de apenas el 1%, y no llegan a ir mucho mas lejos que el borde de la ZEE. Afortunadamente no lo lograron, pero sabemos hasta dónde son capaces de entregarnos los funcionarios ‘argentinos’.

La Cancillería Argentina izó la bandera roja, ya es una cabeza de playa de la invasión oriental, algunos funcionarios negocian la entrega a puertas cerradas y nos enteramos por los medios que avanzan en acuerdos para el manejo del océano y la Antártida

Militares chinos van y vienen de la ‘base para investigaciones espaciales’ (sic) que se instaló en la Patagonia, está vedada a los argentinos, es territorio chino.

Los funcionarios actuales hacen el juego del tero, gritan por un lado, mientras sus huevos están lejos: se rasgan las vestiduras por las Malvinas, pero entregan territorio y recursos a China sin chistar, la soberanía les importa tanto como le importan a los chinos los Derechos Humanos y el ambiente marino a bordo de sus pesqueros.

Hace tan solo algunos meses, unos funcionarios muy patrióticos le ofrecían a China que sus buques se reaprovisionen en Comodoro Rivadavia o Ushuaia

Hay que estar atentos, estas iniciativas delirantes no se van a detener, los funcionarios chinos saben cómo cooptar las voluntades.
El problema no son los chinos, tenemos a los tripulantes de las fuerzas de seguridad con la 10 de Messi, y al Poder Ejecutivo con la roja y amarilla a bordo del Jing Yuan 626