Animales en peligro de extinción y otros que han desaparecido a causa del cambio climático

Existen numerosas amenazas ante la fauna que habita el ecosistema de la tierra, pero es muy probable que el calentamiento global sea la mayor causa de extinción de especies del siglo XXI. Según explica la organización WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), el IPCC afirma que un aumento medio de 1,5 °C puede poner en riesgo de extinción al 20-30% de las especies. En el caso de que la crisis siga su curso y no se haga nada para revertirlo, si el planeta se calienta más de 2 °C, la mayoría de los ecosistemas tendrán problemas.

Ya sea por la descongelación de los polos, la subida de temperaturas o la contaminación del aire, el cambio climático supone numerosos peligros para el hábitat de la fauna del planeta y su alimentación y la crisis se está produciendo a tal velocidad que numerosas especies no logran adaptarse a los cambios. Cabe resaltar que la extinción de determinadas especies no solo supone una pérdida en la riqueza de la variedad de animales que conviven en el planeta Tierra, ya que puede producir un efecto dominó en el ecosistema.

La pérdida de un depredador puede dar lugar a lo que se denomina una cascada trófica, un fenómeno ecológico desencadenado por la extinción de un depredador que también puede afectar a las poblaciones de presas y consecuentemente provocar cambios drásticos en el ecosistema y la red alimentaria. Hasta ahora, existen pocas especies que se han desaparecido totalmente debido al cambio climático, pero actualmente el riesgo es tal que existen un millón de especies en peligro de extinción por este motivo. Algunas de las especies en situaciones críticas son las siguientes, según la recopilación de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN​.

Oso polar

Existen 19 subpoblaciones del oso polar y, según los últimos datos del Grupo de Especialistas en Osos Polares de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), tres subpoblaciones están en declive y se estima que existe un alto riesgo de disminución a futuro debido al cambio climático. Esta preocupación surge principalmente a raíz de a la continua pérdida de su hábitat, ya que el hielo marino cada año se va descongelando un poco más debido a la subida de la temperatura media global, como resultado del cambio climático. No obstante, también se enfrentan a otras amenazas como los conflictos con los humanos, la caza insostenible y los impactos generados por la industria, entre ellos, el riesgo de derrames de petróleo debido al aumento de tráfico de barcazas, petroleros y buques de carga en aguas árticas y que puede suponer una gran contaminación de su hábitat natural. Cabe resaltar que esta especie juega un papel clave en el ecosistema, ya que se sitúa en la parte superior de la cadena alimentaria y juega un papel importante en el ecosistema marino.

Koalas

Los koalas se alimentan a base de una dieta herbívora y como la fauna no es el único ser vivo en peligro por el cambio climático, la flora y el único alimento para estos animales también están amenazados. El aumento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera está disminuyendo el valor nutricional de las hojas, lo que provoca la desnutrición y el hambre del koala. Por otro lado, las sequías y el creciente riesgo por incendios forestales provocados por el cambio climático también ponen en peligro a esta especie. Por un lado, obligan a estos animales a bajar de los árboles en busca de nuevos hábitats exponiéndose a los depredadores y, por otro, los incendios también matan directamente a millones de animales que viven en los bosques, como los koalas.

Jirafas

Otro animal que se ha visto en riesgo por los efectos del cambio climático en su dieta es la jirafa. En este sentido, la población de jirafas ha disminuido un 40% en los últimos 30 años. Además de la caza furtiva, dos de los peligros más acuciantes son la reducción del hábitat y la disminución de las acacias que viene siendo su principal fuente de nutrición, ambas debido al cambio climático.

Tigre de Sumatra

Según Red List, se contabilizan entre 2.154 y 3.159 tigres en libertad en todo el mundo y, en los últimos 80 años, tres subespecies ya se han extinguido totalmente. El cambio climático ha supuesto una subida de los niveles del mar y un mayor riesgo de incendios forestales poniendo en peligro las poblaciones ya fragmentadas de los tigres. Concretamente la subespecie el tigre de Sumatra se encuentra únicamente en la isla indonesia de Sumatra, y se calcula que actualmente solo quedan unos 400 y, por los motivos explicados anteriormente, están en fuerte peligro de extinción.

Leopardo de las nieves

Los leopardos de las nieves están escasamente distribuidos en 12 países de Asia central, desde el sur de Rusia hasta la meseta tibetana, incluyendo Mongolia, China, Afganistán, Pakistán, India y Nepal, y la subida generalizada de las temperaturas de dichas zonas a raíz del cambio climático pone en peligro el hábitat de estos mamíferos. En este sentido, la subida de temperaturas está provocando un desplazamiento del crecimiento de árboles hacia zonas de mayor altitud en las montañas, lo cual está reduciendo la variedad de su especie. Uno de los grandes riesgos de esto es la fragmentación y el aislamiento de estos leopardos y las consecuencias que puede suponer para su caza. Los leopardos de las nieves son los principales depredadores de su entorno y su desaparición supondría un desequilibrio en el ecosistema, ya que las poblaciones de herbívoros aumentarían provocando cambios en la flora y afectando también a otros animales salvajes que viven en esas zonas.

Tres especies ya extintas

La última vez que se vieron ejemplares del sapo dorado (‘Bufo periglenes’), uno de los primeros animales en desaparecer a raíz del cambio climático, fue en el bosque nuboso de Monteverde en Costa Rica, en 1989, en el bosque nuboso de Monteverde, Costa Rica, y se achaca su extinción a El Niño, un fenómeno natural que implica temperaturas oceánicas fluctuantes en el Pacífico ecuatorial. Las temperaturas alcanzaron máximos históricos y las precipitaciones fueron las más bajas provocando una larga sequía, lo cual puso a prueba esta subespecie a prueba y no pudo adaptarse a las condiciones atmosféricas.

Otra especie que sufrió las duras consecuencias de la crisis climática fue el pez lima. Debido a su sensibilidad a las altas temperaturas, no puede sobrevivir a las subidas de temperaturas del agua y, debido al calentamiento de los océanos, en 1988 se extinguieron en Japón.

Finalmente, el primer mamífero en extinguirse a causa del calentamiento global fue el roedor ‘Melomys rubicola’, endémico de Australia. También se le conoce como rata cola de mosaico y habitaba en una pequeña isla que se alza a tan solo tres metros sobre el nivel del mar, llamado Bramble Bay. El animal se notificó como extinto en 2016, a causa de la brusca caída de plantas frondosas registrada en la isla, que se redujeron en un 97%.

Tal y como explicó el Departamento de Medio Ambiente y Protección del Patrimonio de Queensland: «El principal factor causal de la extirpación de esta población fue, casi sin duda, la inundación oceánica en las zonas bajas del cayo, muy probablemente en múltiples ocasiones durante la última década, lo cual provocó una pérdida drástica de hábitat y quizá también la mortandad directa de individuos». En islas de baja altura como Bramble Bay, las subidas del nivel del mar que se han producido en el planeta a raíz del cambio climático, subiendo casi 20 centímetros entre 1901 y 2010, suponen una amenaza para su desaparición y la supervivencia de su naturaleza.

Fuente: El Confidencial