La COP26 da sus primeros pasos a la ambición climática

En búsqueda de señales concretas para frenar el calentamiento global, presidentes y ministros de gobiernos de todo el mundo participaron en Escocia de los primeros días de la cumbre climática COP26 de Naciones Unidas. Allí, gobiernos acordaron nuevas metas para frenar la deforestación y las emisiones contaminantes.


La cumbre climática se desarrolla en la ciudad de Glasgow y reúne a más de 25,000 personas, entre gobiernos, sociedad civil y periodistas. El objetivo central es cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de limitar la suba de temperatura en 2ºC para así evitar los efectos más devastadores del calentamiento global.
Para ello, gobiernos de todo el mundo buscaron dar un mensaje de mayor ambición al anunciar nuevos compromisos. Quizás el más relevante fue la firma de una declaración por más de 100 gobiernos para frenar la deforestación en 2030. Si bien la meta no es vinculante, de cumplirse podría ser muy significativa en emisiones.


Si bien el compromiso, conocido como la Declaración de los Líderes de Glasgow sobre Bosques y Uso de la Tierra, fue mayormente bien recibido, expertos climáticos resaltaron que no es suficiente y que los países están retrasando la acción. Al fijar la meta para 2030, se están autorizando más años de deforestación, sostuvieron.

Detener la pérdida y degradación de los bosques y promover su restauración podría contribuir a más de un tercio de la reducción total de emisiones necesaria para cumplir los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Los bosques también son muy importantes para el sustento de muchas personas.
“Si bien la declaración tiene una impresionante variedad de signatarios de países ricos en bosques, grandes mercados de consumidores y centros financieros, corre el riesgo de ser una reiteración de compromisos fallidos anteriores si carece de fuerza”, dijo Jo Blackman, jefe de Política Forestal y Incidencia en la ONG Global Witness.

El metano y los combustibles fósiles
Si bien el dióxido de carbono (CO2) generalmente se considera el villano en la crisis climática, existen otros gases de efecto invernadero que también tienen su parte justa de responsabilidad. Ese es el caso del metano, por ejemplo, que es 80 veces más potente que el CO2 y sus emisiones están en aumento. En la COP26, más de 100 países han firmado un compromiso para reducir sus emisiones de metano en un 30% entre 2020 y 2030. La iniciativa está impulsada por Estados Unidos y la Unión Europea y cubre dos tercios de la economía mundial y la mitad de los 30 principales países emisores de metano.


Si bien no es vinculante, si el compromiso se cumple realmente, evitará 0,2ºC de calentamiento global para mediados de siglo. Puede parecer que no es mucho, pero cada décimo de grado marca una gran diferencia en términos de cambio climático.
Algunos de los peores efectos de la crisis climática todavía se pueden prevenir. El metano se libera a la atmósfera a través de diferentes actividades humanas, incluida la producción de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), basureros y agricultura. La cría de ganado es en gran parte culpable, ya que el estiércol de vacas, ovejas, cerdos
y otros animales agrega metano a la atmósfera.

Más de 20 países e instituciones financieras también acordaron en la COP26 detener todo el financiamiento para el desarrollo de combustibles fósiles en el extranjero y desviar el gasto a la energía verde a partir del próximo año. La medida marca un impulso significativo para la transición a combustibles limpios.
Los países involucrados incluyen a Estados Unidos, Reino Unido, Dinamarca y algunos países en desarrollo que recibirían dicha financiación, incluido Costa Rica. Desviar la financiación de los combustibles fósiles a iniciativas de bajas emisiones de carbono generará un estimado de US$8 mil millones al año en todo el mundo.


Collin Rees, director de programa del grupo de campaña Oil Change International, dijo que la iniciativa marca un cambio importante en las perspectivas de la inversión en combustibles fósiles en todo el mundo. “Es algo realmente importante, aunque como siempre el diablo está en los detalles”, agregó.
La COP26 continuará hasta el 12 de noviembre en Glasgow. Luego de la presencia de presidentes y ministros, la discusión se centrará en los detalles más técnicos. Entre ellos, acordar las reglas pendientes para implementar el Acuerdo de París y avanzar en las discusiones sobre el financiamiento climático.