Lo que el fuego nos dejó…

Otra vez Córdoba estuvo en llamas: 60.000 hectáreas de monte nativo completamente devastados. Gisela Bruhn, Técnica universitaria en Guardaparque de Córdoba, nos ayuda a comprender la dinámica social del fuego en la provincia.

Lamentablemente ya no es novedad la noticia, el fuego en el centro del país es moneda corriente en esta época: “En estos últimos meses se quemaron más de 60.000 hectáreas en el norte cordobés, arrasando con los bosques de Caminiaga, San José de la Dormida, Cerro Colorado y Alto Verde, que se encuentran en los departamentos de Tulumba, Sobremonte y Río Seco. Se le suman los incendios en la zona de Ascochinga y parte de Traslasierra” comenta con preocupación Gisela Bruhn quien asegura que al ritmo que maneja la provincia se superará el récord de hectáreas quemadas del 2020. El año pasado unas 350.000 hectáreas pasaron de ser monte a ceniza.

Bruhn comenta que los incendios no sólo son más recurrentes, sino que cada vez ocurren más temprano y se suman más hectáreas. “Duele ver el mapa de incendios, donde cada año se queman en los mismos lugares y se incorporan otros”.

No todo fuego es negativo, pero sí político

“Se sabe que el fuego es algo ancestral y a veces necesario para que algunas de las especies nativas puedan propagarse. Por ejemplo, las semillas de la palmera Caranday (Trithrinax campestris) se ve favorecida por el fuego para poder germinar. Se sabe también que la gente del campo realiza quemas (que deberían hacerse de manera controlada y en épocas de bajo riesgo de incendio) para que el ganado pueda comer ese pasto tierno” comparte Bruhn.

Sin embargo, comenta que estas prácticas agrícolas no se controlan y son realizadas en momentos de gran riesgo. La combinación ambiental en esta época parece ideal para que un incendio se propague fuera de control y sea muy difícil extinguirlo: temperaturas elevadas, déficit hídrico, fuertes vientos, mucha acumulación de biomasa y continuidad entre los combustibles.

Gisela resalta que lo negativo es que los grandes medios enfatizan las condiciones ambientales dejando a un lado las causas sociales del fuego. De esa manera resulta muy difícil prevenir y revertir aquellas malas prácticas agrícolas y destapar la escasa inversión en prevención y control que realizan los organismos estatales. “Lo que antes eran topadoras, hoy es fuego” declara Bruhn.

¿Cómo se combate el fuego actualmente?

“De más está decir que la Ley Nacional 26.815 de Manejo del Fuego, de los fondos se ve poco y nada. Y el Sistema Provincial de Manejo de Fuego está basado en bomberos voluntarios” asegura Gisela. Ella explica que existen muchas formas de prevenir estos incendios fuera de control estudiando el ciclo de ocurrencias de incendios: “este tiene tres fases: previa, durante y post fuego. La fase previa refiere a actividades como el monitoreo de la vegetación, el estado hídrico, modelos de riesgo meteorológico, con el soporte de los sistemas de información geográfica, la teledetección, etc. Esas herramientas permiten a quienes toman las decisiones poder definir y determinar las acciones a tomar, en forma preventiva, antes de que ocurra el incendio

Además, señala que están las fases preventivas de manejo de combustibles en zonas periurbanas sobre las que debería realizarse especial control y difusión. Estas constan en recomendaciones sobre cómo mantener un predio limpio, qué tipo de vegetación se puede ralear, cómo mantener los alambrados, los cortafuegos. “La teoría está, pero no se practica como debería ya que no se destinan los fondos necesarios” comenta Bruhn quién aclara que el Sistema Provincial si siquiera cuenta con un portal web ni una app con información disponible, ni mapas, ni hay capacitaciones a la población local«.

En Córdoba se creó el ETAC (Equipos Técnicos de Acción ante Catástrofes) con el objetivo de prevención, control y concientización sobre el fuego, en coordinación con bomberos, municipios, policías, instituciones y escuelas. Sin embargo, Bruhn cuestiona esta medida “Si hay fondos, ¿no deberían ir a las instituciones ya existentes en vez de crear nuevas estructuras paralelas, que dispersan recursos y esfuerzos?”.

Los protagonistas: Brigadistas y Guardaparques

Actualmente en Córdoba existen 25 brigadas forestales voluntarias, entre ellas Defensa Verde, Las Albahacas, Chavascate y Colibrí. Son las primeras en concurrir al lugar del incendio luego del llamado de una persona civil. Según Bruhn ellos son los más capacitados en combatir fuegos forestales.

Foto: Charly Soto

“Nosotres, les guardaparques, hacemos lo que es la prevención y detección temprana de incendios en las áreas protegidas, y si estamos capacitades podemos estar al frente del fuego” aclara Gisela. “Lo que pasa en la provincia de Córdoba, y en muchas otras, es que existen muchas áreas protegidas sin gestión. Esto significa que existen áreas protegidas declaradas, pero no tienen personal idóneo trabajando en el área, no hay un plan de gestión, y mucho menos no hay un plan de manejo del fuego.”

Parece ser que en el armado del presupuesto anual, la inversión en la estructura para prevenir y combatir incendios resulta el último orejón del tarro. ¿Cómo frenar al fuego descontrolado si el personal es poco, no suele recibir ningún pago y utiliza instrumental viejo que pone en riesgo su propia vida? ¿Cómo combatir un fuego que es premeditado por cierto sector de la sociedad y no se sanciona su accionar?

Para obtener toda la información actualizada diariamente sobre incendios en el país visitá el sitio web del Servicio Nacional de Manejo del Fuego