15 consejos para reducir el desperdicio alimentario

Por Caro Diotti – El desperdicio de alimentos es la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores. Según un reciente informe publicado por WWF, a nivel mundial se desperdician aproximadamente 2.250 millones de toneladas de alimentos. En todo el mundo, cerca del 14 % de los alimentos producidos se pierden entre la cosecha y la venta minorista, en tanto que aproximadamente el 17 % de la producción total de alimentos se desperdicia (11 % en los hogares, 5 % en los servicios de comidas y 2 % en el comercio al por menor).

. El número incluye las pérdidas que se generan en los establecimientos agropecuarios, en los comercios minoristas, en el servicio de alimentos, en los hogares de los consumidores, y en las etapas de transporte, almacenamiento, fabricación y procesamiento. La producción de alimentos utiliza una gran cantidad de tierra, agua y energía y el enorme desperdicio a nivel mundial tiene impacto en el cambio climático, contribuye a la degradación ambiental e intensifica la seguridad alimentaria. El desperdicio alimentario genera el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según la FAO se desperdician cada segundo en el mundo 41 toneladas de comida. mientras que más de 820 millones de personas no tienen alimento asegurado. Los alimentos se desperdician de muchas maneras:

  • Los productos frescos que se desvían de lo que se considera óptimo en forma, tamaño y color se eliminan de la cadena de suministro durante la clasificación.
  • Los minoristas y los consumidores suelen descartar los alimentos que están cerca de la fecha de vencimiento  o que la han superado.
  • Grandes cantidades de alimentos comestibles sanos no se usan o sobran y se descartan de las cocinas domésticas y establecimientos de comidas.

Los alimentos que nunca se consumen representan un desperdicio de recursos e insumos utilizados en su producción, lo que aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero. Los alimentos en buen estado pueden ser donados o repartidos a gente necesitada, y aquellos en peor estado pueden ser comestibles para los animales, o servir para producir abono orgánico para las plantas.

No son solo los supermercados, colegios, hospitales, residencias, universidades, entre otros.

¿Cómo reducir desperdicio alimentario?

▶ Planificá tus compras y revisa qué alimentos ya tenés en tu despensa y en la heladera para no terminar tirando comida.

▶ Planificá tu menú para varios días y compra sólo lo que necesites

▶ Optá por compras en línea y servicios a domicilio si es posible.

▶ Verificá la información del etiquetado y organízate para consumir primero los alimentos que están próximos a vencerse.

▶ Comprá frutas y verduras aunque tengan imperfecciones y que sean productos frescos locales y de temporada

No hay cabida para la pérdida y el desperdicio de alimentos. Comprar más alimentos de los que necesitamos en los mercados, dejar que las frutas y hortalizas se estropeen en casa o servir porciones más grandes de lo que podemos comer no puede seguir siendo una costumbre. Aquí te damos 15 recomendaciones que sugiere la ONU para reducir el desperdicio de alimentos como consumidores

1.     Adoptá una dieta más saludable y sostenible

La vida se mueve rápido, y preparar comidas nutritivas puede ser complicado, pero las comidas saludables no tienen por qué ser elaboradas. En Internet abundan recetas saludables y rápidas que puede compartir con sus familiares y amigos.

2.     Comprá solo lo que necesita

Planificá tus comidas. Prepare una lista de la compra y aferrate a ella evitando las compras impulsivas. No solo desperdiciarás menos alimentos … también ahorrarás dinero.

3.     Elegí frutas y hortalizas feas

No juzgues los alimentos por su apariencia. A menudo se tiran a la basura frutas y hortalizas magulladas o con formas extrañas porque incumplen unas normas cosméticas arbitrarias. No te preocupes … el sabor es el mismo. Utilizá la fruta madura para preparar batidos, zumos y postres.

4.     Almacená los alimentos con sensatez

Mové los productos más antiguos a la parte delantera del armario o la heladera y colocá los nuevos en la parte trasera. Utilizá contenedores herméticos para mantener frescos en la heladera los alimentos abiertos y asegurate de cerrar los paquetes para que no entren insectos.

5.     Entendé el etiquetado de los alimentos

Hay mucha diferencia entre las fechas de “consumo preferente” y “caducidad”. A veces los alimentos siguen siendo inocuos para el consumo pasada la fecha de “consumo preferente”, mientras que la fecha de “caducidad” indica el momento en que el consumo deja de ser inocuo. Verificá las etiquetas de los alimentos para averiguar si contienen ingredientes no saludables como grasas trans y conservantes y evitá los alimentos con azúcar o sal añadidos.

6.     Empezá por lo pequeño

Serví en casa porciones más pequeñas o compartí platos más grandes en los restaurantes.

7.     Valorá las sobras

Si no se come todo lo que prepara, congelalo para más adelante o utilizá las sobras como ingrediente de otra comida.

8.     Usá de los alimentos desperdiciados

En lugar de tirar a la basura desechos de comida, hacé compost con ellos. De esta forma devolvés nutrientes al suelo y reducirás tu propia huella de carbono.

9.     Respetá los alimentos

Los alimentos nos ponen en conexión a todos. Establecé la conexión con los alimentos sabiendo del proceso de producción que comportan. Informate leyendo de la producción de alimentos y conoce a agricultores cercanos.

10.     Apoyá a los productores de alimentos locales

Comprando productos locales, prestás apoyo a agricultores familiares y pequeñas empresas de su comunidad. También contribuye a la lucha contra la contaminación reduciendo las distancias que recorren los camiones y otros vehículos en el reparto.

11.     Mantené a flote las poblaciones de peces

Consumí especies de peces que abunden más, como la caballa o el arenque, antes que otras que corren peligro de sobreexplotación, como el bacalao o el atún. Comprá pescado que se ha capturado o criado de forma sostenible, como pescado provisto de etiqueta o certificado ecológico.

12.     Usá menos agua

No podemos producir alimentos sin agua. Aunque es importante que los agricultores utilicen menos agua para cultivar alimentos, la reducción del desperdicio de alimentos también ahorra todos los recursos hídricos empleados en su producción. Minimizá de otros modos el consumo de agua: arreglá las goteras o cierre el grifo mientras se cepilla los dientes.

13.     Mantené limpios los suelos y el agua

Algunos desperdicios domésticos son, en potencia, peligrosos y nunca deben echarse a un cubo de basura general. Artículos como pilas, pintura, teléfonos móviles, medicamentos, productos químicos, fertilizantes, neumáticos o cartuchos de tinta pueden filtrarse en nuestros suelos y nuestro suministro de agua perjudicando a los recursos naturales con los que se producen nuestros alimentos.

14.     Comé más legumbres y verdura

Tratá de consumir una vez por semana una comida a base de legumbres o cereales “antiguos” como la quinua.

15.     Compartir es cuidar

Doná los alimentos que de otro modo se desperdiciarían. Por ejemplo, mediante aplicaciones los vecinos pueden conectarse entre sí y con empresas locales para que los excedentes de alimentos puedan compartirse y no tirarse a la basura.