Tati Besada: “El primer paso es tomar conciencia y cada vez hay una cultura más fuerte”

Por Caro Diotti – Agustina Besada es argentina, profesional de la sustentabilidad y co fundadora de Unplastify, una empresa social que trabaja con distintos sectores para medir la huella plástica y contribuir al progresivo abandono del uso del plástico, en especial de los de un solo uso.

 Tati, como es mejor conocida, se fue a estudiar a Estados Unidos y allí trabajando en un centro de reciclaje en Brooklyn quedó impresionada por las montañas de plástico que día  a día veía. Entendió que era  hora de actuar, hora de desplastificar, compró junto con su marido un velero que llamó Fanky, en honor a la canción de Charly García y se aventuró a la travesía para tomar muestras de presencia de plástico en los lugares más alejados del océano. Así empezó una aventura mayor: la de desplastificarse. Y la de trabajar para mostrar a otros cómo hacerlo. Unplastify es uno de los proyectos que creó para eso.

¿Qué es Unplastify?  Hay un experiencia muy personal en su gestación

Unplastify es una empresa social que tiene como misión cambiar la relación humana con el plástico. Trabajamos con el problema de la contaminación plástica pero con un enfoque desde la relación humana. Tratamos de abordar el problema desde el origen que es el consumo y trabajamos con todos los actores sociales tratando de impulsar cambios sistémicos para evitar usar tantos plásticos descartables.

Siempre estuve obsesiva con la basura y trabajando y estudiando sustentabilidad me fui a vivir afuera y trabajé como directora de un centro de reciclaje en EE.UU. que es una cultura de consumo y descarte. Estaba en un espacio de cooperativa de cartoneros y veía montañas de plásticos todos los días. Ahí es donde empecé a obsesionarme y preguntarme dónde está terminando el plástico que no estaba en centro de reciclaje. La respuesta era en el océano y el problema de las islas de plástico. Había empezado a navegar y me surgió la idea de cruzar el Atlántico navegando, tomar muestras y volver a Argentina en velero conociendo en primera persona que es lo que estaba pasando.

¿Y con qué te encontraste en esa expedición?

En cada una de las muestras que tomamos, en el medio de la nada, encontrábamos microplásticos, que son plásticos que eran productos grandes y que se desarman en pedacitos chiquitos. Como es tan duradero no se degrada ni desaparece. Se han encontrado en animales como peces, en aves y hasta en el aire.

Lo que Tati encontró en su experiencia marina no es otra cosa que una muestra pequeña de una realidad pasmosa. El  94% del plástico que ingresa al océano termina en el fondo del mar y se estima que en promedio hay 70 kg en cada kilómetro cuadrado del fondo marino. Unas 11 millones de toneladas de plástico llegan a los océanos cada año impactando a tortugas, peces y mamíferos marinos que mueren enredados y asfixiados por esta basura.

¿Cómo hacemos para reducir el uso de plásticos? 

Lo primero que está bueno hacer es diferenciar lo que son los plásticos en productos duraderos y los que son descartables. Vamos a atacar a los descartables porque usamos un material que no desaparece para un producto que usamos una sola vez. 

Después seguir conquistando un plástico a la vez. Eliminarlo de tu vida de a uno. Yo deje primero las botellas de plástico. Agua con filtro, con una cantimplora siempre y recargando, si voy a un restaurant pregunto si hay en vidrio. Es mejor pedir lata para tomar por ejemplo 

A veces eso es más fácil que tratar de hacer todo a la vez porque eso termina ahuyentando a la gente. Vamos de a poco.

¿Cuánto dura un envase de plástico sin degradarse? 

Va a quedar por siempre. Va a tardar cientos de años en descomponerse en partículas pequeñas. Muchas veces se dice “voy a empezar a reciclar” pero hay  que tener en cuenta de que no siempre se reciclan los plásticos. Muchos ni siquiera se reciclan. Elegí una batalla que sepas que podés ganar para empezar.

¿Por qué decís que muy pocos se reciclan? 

Es una cadena muy larga y muy costosa. Tiene que haber alguien del otro lado que quiera pagar por ese material porque hay mucha gente en el medio que tiene que trabajar para que eso se recicle. Las tasas de reciclaje son muy bajas. Si bien hay que reciclar, no confiemos en que se va a hacer. Es mejor y más efectivo evitarlo directamente. 

Más del 90% del plástico todavía no se recicla y aunque tarda más de 500 años en descomponerse.  Según el último informe publicado por National Geographic todavía hay 8.300 millones de toneladas de plástico que fue fabricado desde los años 50. De ellas, más de 6.300 millones son residuos y de esos residuos, 5.700 millones de toneladas no se reciclaron.

Pero lo más alarmante es que todavía la mayoría de las personas todavía no toma consciencia del uso de plástico en su vida cotidiana.  En marzo de 2021 la firma Natura hizo una encuesta en la participaron más de 45.000 personas y que arrojó como resultado que el 70 % de los encuestados no es consciente de la cantidad de plástico que consume a diario. Como datos, uno solo, se estima que cada persona gasta, en promedio, unas 230 bolsas de plástico al año, lo que representa más de 500.000 millones de bolsas de plástico en el mundo.

Hace poco volvió a presentarse en el Congreso un nuevo proyecto de ley de envases ya hay cinco presentados y la ley todavía no sale…

En toda Europa hay una bajada que es una ley de responsabilidad extendida al productor. O sea que el productor tiene que hacerse cargo de recuperar y reciclar los envases. Los sistemas de reciclaje en Europa funcionan mejor porque hay obligación del sector privado de hacer esto. A veces esto se traslada al precio del producto, pero hace que el reciclado funcione mejor. Acá en Argentina hace años que se vienen empujando distintos proyectos que por alguna razón no terminan saliendo. Siempre va a haber plásticos que necesitamos gestionar mejor porque vamos a seguir usando, pero hay algunos que ni siquiera necesitamos, como los tenedores de plástico o las pajitas. Me parece que el primer paso es tomar conciencia y cada vez hay una cultura más fuerte. 

La separación de residuos en origen es un tema clave, pero todavía no parece que lo tengamos incorporado como sí pasa en otros países del mundo no?

Yo trabajo con la ciudad de Buenos Aires y es muy importante la separación de residuos. Si ya arrancamos nosotros dejando todo mezclado y tirado así nomás, se hace más larga aun la cadena de reciclaje. Como consumidores tenemos que incorporar en nuestra vida cotidiana separar los plásticos. A veces cuesta y por eso elijo productos que no tienen plásticos. Es muy importante seguir las indicaciones de cada municipio. Algún proyecto local se puede aprovechar, como por ejemplo los de las botellas de amor, que es meter los envases blandos y bolsas dentro de una botella grande de plástico. Canaliza un montón de plásticos que no se reciclan, eso luego va a una organización que hace muebles exteriores con este plástico reciclado 

Si hay una empresa con intención de achicar la huella de carbono, ¿por dónde empieza? 

Lo primero que recomiendo a una empresa, organización, emprendimiento, etcétera es entender que es un camino, no es de un día para el otro. Después está bueno tratar de identificar cuáles son los focos relacionados a su actividad. De todas las ramas de la sustentabilidad, ver cuáles son críticos en nuestras operaciones y medir cuál es el punto de partida, cuánta basura se genera y cuánta agua se consume, para después ver los resultados y cuál fue el impacto. Nosotros hacemos eso con el uso de plásticos, o sea la huella plástica. En conjunto con la comunidad tratamos de diseñar estrategias para evitar sistemáticamente plásticos descartables. Son cosas que parecen chiquitas pero cuando las multiplicás son enormes. 

¿Cómo viene la normativa alrededor de los plásticos descartables?

Nosotros impulsamos un proyecto de ley para hacer una prohibición gradual de los plásticos descartables: vasos, platos, tenedores. Cómo podemos acompañar a esta industria para transformar esto. No es de un día para el otro, pero si uno plantea una ley que incentive este cambio concreto es más fácil. Siempre digo que está bueno lo que cada uno puede hacer pero necesitamos impulsar cambios colectivos y masivos. Tratar de invitar a amigos o familia. Ahí empezamos a llegar a una masa crítica.

¿Qué otras cosas se te ocurren para proponer pequeños cambios a la gente? 

Usar champú sólido, por ejemplo,  es buenísimo. Cambiar la esponja de cocina por una vegetal. Productos de limpieza a granel, acercarnos a la dietética con nuestros propios envases. Usar nuestras bolsas para el supermercado. Cosas simples que todos podemos hacer y amplificar un impacto grande y así invitar a la gente a que se sume. Siempre la conciencia tiene que venir desde las compras.