Atropellos y caza, principales enemigos del yaguareté

Desde 2002, la organización de conservación Proyecto Yaguareté contribuye brindando información sobre este felino basada en diversas investigaciones que coordina junto a colaboradores de orden público, privado y otras ONG.

Esta información que está basada en hallazgos científicos, resulta de gran importancia para trabajar en la conservación de forma efectiva y profesional del yaguareté.

Algunos de estos trabajos fueron elevados a las autoridades para la toma de decisiones, uno respecto a ecología de rutas y otro referente identificación de espacios usados por cazadores.

El aporte de un equipo interdisciplinario y en conjunto con especialistas en el campo de la biología de la conservación, transformados de datos científicos a recomendaciones permiten orientar las medidas de conservación que se implementan para salvar la especie.

“Hace poco más de 18 años el grupo de investigadores del Ceibas y el Instituto de Biología Subtropical del Conicet realizamos diferentes investigaciones y el monitoreo de la especie, hace catorce años se presentó el primer muestreo que encendió una señal de alerta ya que en la provincia habíamos identificado cerca de 50 ejemplares, y con el trabajo de conservación y monitoreo hemos detectado en el último muestreo, hace dos años, 104 ejemplares”, explicó a El Territorio Martín Tinari, responsable de Comunicación y Educación Ambiental en Proyecto Yaguareté.

Se realizaron dos estudios muy importantes para evitar la reducción en la cantidad de ejemplares y el objetivo es que la población de yaguaretés alcance 250 ejemplares ya que la provincia cuenta con un hábitat disponible.

“Trabajamos en un proyecto de ecología en rutas donde en base a los datos de atropellamiento de animales logramos detectar zonas o espacios peligrosos para los animales, donde debe desarrollarse algún tipo de política para que se reduzca la velocidad en esos sectores en pos de la preservación de la fauna, no solamente del yaguareté”, recalcó Tinari.

Otra de las investigaciones llevadas adelante tiene que ver con la búsqueda de frenar la caza furtiva, para ello instalaron grabadores similares a las cámaras trampa para detectar sonidos de disparos efectuados por cazadores.

“Con este estudio hemos detectado zonas de arroyos y caminos utilizados por cazadores para adentrarse a la selva, trasladamos los datos a un mapa y elevado a las autoridades como el Ministerio de Ecología, quienes intensifican el patrullaje en las áreas marcadas”, explicó.

Además, Proyecto Yaguareté trabaja con cámaras trampas, herramientas necesarias para obtener registros e identificar ejemplares. “La cantidad de cámaras por zona varía, tenemos al menos 40 estaciones compuestas por dos cámaras que están enfrentadas que tienen el objetivo de captar los dos perfiles del animal y así identificarlos, para contabilizarlos una sola vez. A través de los años logramos identificar la descendencia de los ejemplares mayores”, indicó.

Toda la información que recopila el proyecto el turista o visitante del Parque Nacional Iguazú podrá conocer una vez que finalice la obra del espacio Territorio Yaguareté, que será el primer centro de visitantes para la conservación de la especie en Iguazú. Contará con una variedad de recursos lúdico-educativos para el desarrollo del conocimiento y sensibilización sobre la especie y su conservación. 

Fuente: El Territorio