Revolución Carpincha

Por Angeles Rempel

No es la primera vez que los carpinchos ponen en evidencia el nulo ordenamiento territorial urbano en el Gran Buenos Aires. En 2020, fueron noticia los carpinchos desalojados del barrio Abril ubicado al sur del conurbano bonaerense. Hoy el foco de atención se desvía hacia el norte: más de 400 carpinchos buscan coexistir con los vecinos del barrio de Nordelta. No es casualidad que los carpinchos elijan estos sitios para establecerse, ambos están construidos en una zona de humedal.

Por momentos parece un cuento de Horacio Quiroga, donde el ejercito carpincho busca imponerse frente el avance humano. Pero si quitamos el velo romántico, podemos entender que estos roedores anfibios sólo buscan un sitio donde establecerse en un contexto de sequía extrema y avance de la “frontera inmobiliaria”.

Los nuevos vecinos

O sea, los humanos… Según declaraciones de vecinos de Nordelta siempre se vieron carpinchos en el lugar. Lo alarmante es la tasa de incremento en el número de individuos: según el último censo elaborado, el aumento fue de un 17% en un solo año. Mientras que algunos se quejan por plantas ornamentales devoradas e incidentes con perros domésticos, otros crean peticiones en la plataforma Change.org para evitar su desalojo.

Lo cierto es que el ambiente donde los carpinchos se desenvolvían en el pasado no existe más y los depredadores naturales, como felinos de mediano y gran porte, fueron desplazados por acción humana. Por ende, resulta necesaria una regulación y control de las poblaciones silvestres existentes para facilitar una coexistencia y evitar futuros problemas, como superpoblaciones en ámbitos urbanos.

Los carpinchos no son caracterizados por ser una especie agresiva. Las crías son dóciles y los adultos solo adopta una actitud defensiva si son molestados intensamente o se ven acorralados, situación frecuente en el encuentro con perros domésticos.

¿Qué hacer?

Ya en 2019 la Asociación Vecinal de Nordelta (AVN) pidió la intervención de la Dirección de Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires en búsqueda de un diagnóstico técnico especializado.

Si bien ese año se determinó que las poblaciones no crecían en forma desmedida, en julio de este año se decretó la existencia de una superpoblación y la necesidad de llevar adelante un plan de manejo específico.

La semana pasada se encontraron en La Plata integrantes de la Dirección de flora y Fauna, el equipo de Gestión Ambiental del Municipio de Tigre, biólogos del Conicet y representantes de la AVN. En la reunión se planteó un programa con cuatro ejes de trabajo:

  • Plan de comunicación al vecino: llevar a cabo instancias de educación ambiental con el fin de informar la situación actual y concientizar para una convivencia pacífica con la fauna nativa. Resulta esencial para evitar incidentes, situaciones de violencia o incluso actitudes que fomenten el mascotismo.
  • Creación de sitios específicos para albergar grupos familiares de carpinchos: estas zonas deberán poseer suficiente espacio y vegetación para que los individuos se sientan protegidos y encuentren el alimento suficiente. De esa manera no tendrán la necesidad de salir en búsqueda de comida.
  • Programa de control demográfico de la especie: a mediano plazose prevé la creación de un grupo multidisciplinario de veterinarios y biólogos para llevar adelante acciones que regulen la reproducción del carpincho.
  • Propuesta de relocalización interna y externa: dicha alternativa no es considerada hoy en día, pero se baraja la posibilidad en un largo plazo. Sin embargo, son exhaustivos los estudios necesarios para elegir los sitios de destino y no alterar a otras poblaciones silvestres circundantes. Además, múltiples expertos coinciden en la inexistencia de formas de relocalización que no generen situaciones traumáticas para los animales en cuestión.

La verdadera solución tiene cara de carpincho

Ahora bien, lo hecho, hecho está. Sabemos que lo mejor hubiera sido que esta mega urbanización no hubiera terminado con el hogar de estos mega roedores, pero Nordelta no va a desaparecer, relocalizar a estos 40.000 humanos no es una opción viable y, en la brevedad, los carpinchos no nos van a dominar. La cuestión de cara al futuro sería ¿hasta cuándo los municipios seguirán autorizando la construcción de barrios es zonas de humedal? ¿Cuándo saldrá a la cancha la famosa ley de humedales que ordene y planifique el uso de la tierra para evitar futuros inconvenientes? Porque no sólo es por los carpinchos, es también por todas las especies que lo habitan el humedal, incluso por nosotros. Estos ecosistemas son reservorios de agua en épocas de sequía y evitan inundaciones en temporadas húmedas. Además, retienen contaminantes, regulan la temperatura y su vegetación absorbe gases de efecto invernadero.

¿Será que los carpinchos llegaron para destrabar está ley tan necesaria y evitar que pierda estado parlamentario? De ser así, podemos afirmar que llegó la verdadera Revolución Carpincha.

Este domingo distintas agrupaciones en múltiples municipios bonaerenses y santafecinos convocan a movilizarse por una #leydehumedalesya