Biodiversidad

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El humedal en los ojos de un naturalista

Por Angeles Rempel

Las quemas en el delta del Paraná no se detienen y cada vez son más preocupantes. Cesar Massi, naturalista y cultivador de árboles nativos nos actualiza sobre los incendios y comenta su experiencia como orador en el debate por la Ley de humedales.

Cesar Massi se define como un amante del humedal. Rosarino y naturalista de campo confiesa en el Ciclo de Charlas Ambientales de los jueves en Conexionanimalnet lo mucho que le preocupa y entristece la situación actual que atraviesa el delta del Paraná:

“Este fue el incendio más anunciado de la historia. Se combinaron factores climáticos y políticos que generaron este desenlace”. Cesar comenta que los focos comenzaron a advertirse en enero, en pleno cambio de gobierno donde las nuevas autoridades se estaban organizando y por consecuencia se flexibilizaron muchos controles. “En febrero se intensificaron, y ya se difundían por redes sociales”.

A dichos sucesos se les sumo la intensa sequía sufrida en toda la cuenca del Plata que reportó bajantes históricas los ríos Paraná y Uruguay dificultando el manejo de los fuegos: “En las islas no hay cortafuegos porque no están los riachos por la sequía”.

Cesar declara que las causas del origen del fuego aun no están determinadas y probablemente sea más de una, por lo que no se puede señalar un culpable. Sin embargo, asegura que son antrópicas ya que no fueron registraron nuevos focos de incendio entre fines de marzo e inicios de abril, mientras el país respetaba una cuarentena obligatoria. A su vez, señala que aquellos lugares que se encuentran estrictamente protegidos, como parques nacionales, tampoco registraron incendios.

La actividad ganadera necesita utilizar el fuego para remover la materia seca y favorecer el rebrote de los pastizales. Los problemas comienzan cuando no se respetan las normas que regulan estas prácticas. Pero Cesar resalta que existen otras actividades que pueden iniciar focos de incendio: “Suelen quemar para cazar, prenden el fuego para que los animales se escapen, para que salgan. Pero son los menos… es ridículo culpabilizar a los cazadores por estos grandes incendios”. Él resalta que las personas que habitan en las islas son las más conscientes de lo necesario que resulta su conservación.

“El primer foco de fuego fue la desidia, el abandono del Estado. Hay muy poco personal, no hay inversión, los empleados ni tienen nafta para los pocos vehículos disponibles. Pero lo que sí hay son recursos para la detección temprana”. Actualmente las imágenes satelitales y los drones han ayudado a identificar los focos de incendio de forma rápida y se les puede hacer un seguimiento bastante detallado. A pesar de ello, para Cesar las pocas políticas públicas parecieran estar destinadas a actuar una vez que la catástrofe se ha instalado, en lugar de hacer foco en la prevención: “Nos cuesta que los funcionarios entiendan como prioridad esto y que comprendan lo importante que es. Lo más triste es que hubo mucha alerta y el fuego no se detuvo”.

Un cambio de perspectiva

Hoy en día aún son muchas las personas que no comprenden la importancia de conservar los humedales. Existe un gran desconocimiento respecto al funcionamiento de estos ecosistemas lo que puede llevarnos a tomar decisiones muy erradas. Cesar lo explica con un ejemplo muy concreto: “con los incendios del 2008 murieron muchos de los depredadores naturales de roedores, animales que se reproducen muy rápido y pueden portar enfermedades. En el 2010 y 2011 hubo una gran crecida que generó que las ratas salieran en busca de refugio y llegaran a las ciudades ¡hasta hubo que suspender las clases por la cantidad! ¿y qué es lo que pedía la gente como solución? Otra vez fuego. Porque creían que en los pastizales estaban las ratas”. En definitiva, se buscaba remediar la enfermedad con su causante.  Es evidente que necesitamos soluciones más integrales y de largo plazo.

Ley de humedales YA

Cesar participó como orador en la reunión de la Comisión de Recursos Naturales en el Senado. “Me da la sensación de que hay voluntad de aprobar un proyecto de ley.  Agradezco la convocatoria ya que la voz del naturalista normalmente está callada ya que quienes suelen hablar son los científicos o técnicos legales. Actualmente existen 8 proyectos de ley: 3 en la cámara de senadores y 5 en diputados. El hecho de que existan tantos conocimientos podría dificultar el consenso”. Cesar explica que todos los proyectos comparten ciertos temas clave:

  • Actividades productivas: deberán determinarse qué actividades se pueden desarrollar en el humedal de forma tal que logren convivir con los servicios ecosistémicos que provee.
  • ¿Qué es un humedal?: resulta indispensable definir a qué ecosistemas se los considera un humedal. Existen muchos debates en torno a esta definición ya que según la establecida se contemplarán en la ley más o menos áreas
  • Inventario: todos los proyectos determinan que será necesario realizar un inventario de los humedales existentes. Cada provincia deberá encargarse de realizar sus propios mapas.
  • Regulación: habrá que determinar la forma de controlar el desarrollo de ciertas actividades, algunas incluso podrían tener que reconvertirse.

Uno de los aspectos de la ley que más resistencia ofrece es la moratoria de actividades. Esta determina que hasta que no se realice el Ordenamiento Territorial correspondiente deberán ser suspendidas aquellas actividades realizadas en la zona. Este aspecto resulta sumamente importante para que no se repita lo ocurrido con la ley de bosques: una de las mayores tasas de deforestación de bosque nativo se registró mientras era realizado el inventario de forma tal que ciertos establecimientos no fueran catalogados como zona roja, de alta importancia de conservación.

Cesar finaliza la entrevista reflexionando: “Necesitamos que salga este año la ley porque el humedal no aguanta más catástrofes. Da la sensación de que si o si tiene que haber fuego y catástrofe para que el debate se active. Los humedales son grandes sumideros de carbono y ahora les estamos prendiendo fuego. A medida que el tiempo pasa es cada vez más difícil volver atrás y hay un momento, una línea, que si se supera ya no se puede restaurar”.