Areas protegidas

Areas protegidas

La pasión por el cuidado de la naturaleza no conoce de barreras o sueños imposibles

Por Martín Carrevedo
Muchas veces pensamos que para llegar a nuestras metas debemos atravesar caminos demasiado tortuosos y finalmente desistimos de ellas, no es el caso de muchas personas que persiguen sus sueños hasta el final y encuentran la recompensa tan deseada luego de tanto sacrificio.

Cada uno se puede plantear en dónde es más conveniente su contribución; para muchas personas lo más importante es el cuidado ambiental en su forma de preservarlo, además de nuestros diversos ecosistemas y nuestra diversidad cultural. Lo que se hace por nuestro ambiente y sociedad lo hacemos por nosotros mismos, porque somos parte de ellos. Porque nuestro patrimonio natural y cultural es aquello que recibimos como herencia; algo que nos pertenece a todos a lo largo de nuestra vida y que luego va a pertenecer a los que nos sucedan. Es lo más preciado que tenemos, necesitamos cuidarlo y se necesita de personas que quieran realizar esta tarea.

Daniel trabajando en la Reserva Privada Campo Alegre, Salta.

Una de esas personas es Daniel Lamas, él nos contará su historia, desde que comenzó como voluntario en áreas protegidas, estudiante y finalmente tendrá la oportunidad de realizar el curso de ingreso para ser parte del cuerpo de guardaparques nacionales.

 

 

 

 

¿Cuál es tu nombre, edad, origen?

Mi nombre es Daniel Ubaldo Lamas, 29, La Quiaca – Jujuy – Argentina.

 

¿Qué motivó el recorrido de este largo camino en tu contribución del cuidado del ambiente?

                                         Cerros de Jujuy

Lo que me motivo o más bien me inspiro en un principio fue el amor y respeto que tienen mis padres y ancestros, por la madre tierra y todo lo q en ella convive. Por supuesto que esta idea no cayó como un fruto de timbo de un día para el otro sino que fue macerando a partir de muchos sucesos y hechos que vivencie en carne propia, y cuando tuve que elegir el nuevo camino a seguir, lo que había cosechado en años me llevo a lo que hoy en día es esta hermosa profesión

 

 

 

 

¿Has tenido que realizar sacrificios para estudiar lejos de tu casa en busca de tus sueños?

Hay quienes dicen que para probar lo dulce primero tienes que degustar lo amargo, y como la mayoría creo yo se hacen sacrificios si se quiere conseguir lo que se sueña, por supuesto que la añoranza es dura los primeros meses y siempre está presente esa nostalgia por el pago, la familia, y muchas otras cosas que se deja atrás para ir tras de esa felicidad. Y sumado la distancia que estaba de mí querido Jujuy, se me complicaba volver cada corto plazo, pero no hay sacrificio más grande que el que no ser feliz.

 

¿Describinos cómo se te ocurrió ser voluntario, que pensas que significa esa labor, tareas realizadas  como tal y en qué o cuáles áreas protegidas lo has hecho?

Muchas veces el voluntario encuentra el mayor momento de satisfacción al finalizar un arduo día de trabajo y puede disfrutar de la tranquilidad del lugar.

Para mí el ser voluntario es una fase fundamental en nuestra carrera ya que hay muchas vivencias diferentes a cuando ya estás trabajando de guardaparque, por supuesto vivencias que no son malas, sino que forjan tu camino, por lo menos yo lo veo así, y al ser ad honorem no solo estas dando tu tiempo sino también tu vida por unos días o meses en un  área muchas veces muy distinta al ambiente y lugar donde uno crece, quizás eso es lo que me impacto más, por eso creo que es una parte fundamental ya que muchas veces allí se ven los que siguen y los que no, muchas veces me ha tocado “voluntariar” solo y otras con amigos-/compañeros de la facultad  donde se hace más ameno, pero en solitario tienes otra percepción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿El haber estudiado te sirvió como herramienta para comenzar a trabajar en un área protegida?

Daniel realizando un relevamiento en Reserva Campo Alegre, de fondo «despegan» un grupo de espátulas rosadas.

Por supuesto, fue mi base para el desempeño de mi funciones, herramientas que muchas veces están sobrevaloradas y como tal muchas veces son menospreciadas hasta que se demuestra lo contrario, por supuesto que la experiencia en campo sin una carrera académica tiene sus potenciales pero si le sumamos estas herramientas ese trabajo se magnifica y genera mejores resultados, como digo estamos para sumar no para restar, y el trabajo conjunto multiplicará la preservación y conservación de nuestro ambiente y áreas naturales.

Hoy en día me tocaba desempeñarme en una aérea protegida, la Reserva Privada Campo Alegre, en la provincia de Salta,  en zona de transición entre dos regiones naturales: Yungas y Chaco, dada la coyuntura que vivimos por la actual pandemia momentáneamente no he podido continuar con el trabajo ahí, pero he quedado admirado por ese lugar y es de destacar la importancia de proteger una parte de ese monte, ser parte del esfuerzo, dedicación y sacrificio humano de parte de muchas personas que se encargan de esa reserva, pienso que dentro de las tantas tareas que realice, la de educar ambientalmente a los visitantes era lo más remarcable, hacerles conocer lo que se preserva y destacar la importancia del cuidado de nuestro ambiente.

 

 

 

 

¿Cómo surgió la posibilidad de concursar para ser guardaparque nacional?

Logo de la Administración de Parques Nacionales.

Surge ya que la Administración de Parques Nacionales (APN) realiza un nuevo llamado para cubrir las vacantes de la nueva promoción de guardaparques, ya había intentado participar en ocasión anterior pero no pudiendo cumplir con mi objetivo me llevo a poner más empeño en la preparación para el ingreso.

¿Qué es lo que más te atrae en esta nueva posibilidad?

El deseo de ser guardaparque viene, como mencione antes, de mucho tiempo atrás, conocía esta profesión y cuando empecé a interiorizarme en el tema me pareció no solo importante sino fundamental, y más allá de todas las lamentables “movidas políticas”, el aportar un granito más para evitar que nuestro ambiente, mejor dicho nuestra casa, no sufra un deterioro descontrolado, sino más bien el poder ayudar a conservar y preservarla fue lo que me motivo a crear esta posibilidad para poder ingresar a la escuela de PN.

 

 

¿Qué consideras que faltaría por parte del estado para acercar a las personas que tienen esta pasión a lanzarse por sus sueños del cuidado ambiental?

Primero, más compromiso ya que muchas veces omiten ciertas leyes con fines lucrativos e intereses de unos pocos que atentan contra la integridad del ambiente, alterando su conservación. Por otro lado la creación de más áreas protegidas sería un eslabón fundamental para el contacto de las personas con la naturaleza  con un enfoque en conservación ya que de cierta forma se cambiaría la perspectiva de mucha gente que aún piensa que la naturaleza es solo un lugar para distraerse. Aparte de más instituciones con orientación a esta profesión, distribuidas estratégicamente en el interior del país.

 

¿Después de todo esto que nos contaste, consideras que las dificultades que tuviste que sortear valieron la pena para sentir que estás logrando tus sueños?

Al realizar un voluntariado se generan muchas amistades que pueden durar para toda la vida.

Por supuesto que sí, y  no solamente las dificultades sino también las enseñanzas y buenos momentos que eh pasado, durante esa travesía. Y hoy en día también viviendo experiencias diferentes, en otros ambientes con otras personas, etc, que lo nutren a uno para poder llegar a dicho objetivo.

 

 

 

 

 

 

¿Qué consejo le darías a alguien que sienta la misma pasión que vos sentís y quiera aportar o dedicarse a preservar el patrimonio natural y cultural?

Claudio Bertonatti, una persona ejemplar desde todo punto de vista, principalmente el humano.

Le sugeriría que no desista, que con perseverancia, fe, y deseo de conseguir eso que puede hacerte feliz, como es la preservación y conse30rvación por nuestro ambiente, en su tiempo se dará, además le diría que salga, conozca toda la riqueza de nuestros patrimonios que afortunadamente como argentinos tenemos, ya que citando a un gran profesor, Claudio Bertonatti, no se puede conservar lo que no se conoce.