Biodiversidad

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Cuidar el ambiente es cuidar la salud

Mucho se dijo sobre el medioambiente durante este tiempo. Si bien el parate de muchas actividades sirvió para que haya menos contaminación, menos producción industrial, menos automóviles y también activó la reflexión sobre cómo nos relacionamos con la naturaleza, en la provincia de Misiones, el deterioro del hábitat de muchas especies sigue siendo un asunto crucial que necesita más atención.

“La realidad es esta, a nivel global es real que con la fuerte cuarentena disminuyó la emisión de gases de efecto invernadero, pero a escala local, el contexto es totalmente diferente”, arrancó diciendo Victoria Martínez de Zorzi, licenciada en Ciencias Ambientales y actual becaria doctoral de Conicet en el Instituto de Biología Subtropical. Actualmente, la oriunda de Buenos Aires llegó a Iguazú para estudiar a las poblaciones de los monos caí (Sapajus nigritus). Liderado por la Dra. Luciana Oklander, este proyecto estudia las consecuencias de la fragmentación de hábitat de esta especie en poblaciones silvestres.

Mono caí (Sapajus nigritus)

Así, relevando los bosques remanentes en los alrededores del Parque Provincial Urugua-í y la península de Andresito, especialmente, los especialistas encuentran que la mayor amenaza que presenta el simpático primate es la destrucción y la fragmentación de su hábitat (debido al desmonte) además de ser un blanco de los cazadores furtivos y una presa del tráfico de animales para el mascotismo.

El ser humano no toma conciencia de que es naturaleza y vive de y gracias a ella. Somos parte de un conjunto sistémico interconectado. Cada especie, cada ecosistema, es una pieza crucial y requiere una de las otras para poder subsistir. Esa visión nosotros como sociedad todavía no la tenemos inculcada” reflexionó Martinez de Zorzi y remarcó que la pandemia “es producto de la destrucción del hábitat y de la sobreexplotación de los recursos. En esa línea, resaltó también que la trama ambiental no es incluida en las decisiones políticas. Por ejemplo, “en las nuevas medidas de salud, hay asesores virólogos e infectólogos, pero no incluyen psicólogos ni especialistas en medio ambiente. No se tiene en consideración otras áreas que deberían incorporarse a las medidas de prevención”, deslizó Martínez de Zorzi al tiempo que denunció que con la cuarentena instalada y las fuerzas de seguridad (guardaparques y Gendarmería) ausentes, los bosques misioneros quedaron totalmente desprotegidos de la cacería.

Trabajo de campo: la ayuda de voluntarios que van a ayudar, aprender y disfrutar del monte

Asimismo señaló la importancia de generar más políticas concretas que se enfoquen a la conservación, sobre todo entendiendo que es clave para la salud. “Los procesos de destrucción y fragmentación de hábitat lo que hacen es incrementar el contacto del hombre con la naturaleza y la fauna silvestre. Así es como se transmiten los virus, los parásitos. O sea que conservar el bosque no es menor. Implica justamente amortiguar y controlar la propagación de enfermedades”, alertó la especialista en ambiente.

Las medidas de salud deben ser acompañadas de una política ambiental que proteja y considere a los ecosistemas y la diversidad de las especies, sino no sirven de nada”, agregó.

En este sentido, estimó necesario un cambio de cultura, de hábitos que bien se puede alentar desde las aulas. La caza como una costumbre difícil de cambiar y la falta de concientización y acceso a la educación medioambiental de las zonas rurales, donde la gente convive con los animales silvestres, son asuntos pendientes. Incluso es habitual ver a coatíes o monos como mascotas, que, una vez más, “en términos de salud, de pandemia, es gravísimo”, juzgó la becaria, que no se limita a relevar las poblaciones de monos y su comportamiento, sino también a proponer ciertas medidas para la conservación de esta especie y resaltar la importancia de cuidar la valiosa fauna local.

Tenemos que realmente replantearnos como humanidad la manera de relacionarnos con el medio ambiente, ver lo complejo que es y qué medidas se tienen que tomar porque todavía no estamos preparados para afrontar ninguna crisis ambiental de ningún tipo y esta pandemia vino a enseñarnos eso”, concluyó Martínez de Zorzi.

A pesar de que la información y las campañas ecológicas se globalizaron, hay más movimientos, más personas que buscan el cambio, formas amigables de producir, consumir, todavía el paradigma mundial no ha virado completamente. Se alienta el reciclaje, el consumo de productos orgánicos, la producción agroecológica, el veganismo, hoy el consumidor elige trazabilidad, sin embargo el tema no logra colarse del todo en la agenda política actual con acciones concretas. La gema más valiosa, la mayor porción de bosques y una de las muestras más ricas de biodiversidad mundial se concentran en esta pequeña parte del mundo, es vital aunar fuerzas de todas las latitudes para protegerla como se debe.

Fuente: El Territorio