Biodiversidad

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Un cóndor andino voló 172 kilómetros sin aletear

Un joven cóndor voló más de cinco horas sin batir sus alas ni una sola vez, cubriendo más de 170 kilómetros y utilizando solo corrientes de aire. A esta conclusión llegaron los científicos que estaban monitoreando los vuelos de cóndores andinos para saber más sobre su inusual manera de moverse

Los cóndores andinos son el ave voladora más pesada del mundo, con hasta 16 kilogramos. En un viaje de 50 minutos, los aves jóvenes gastan casi la misma cantidad de energía planeando, volando y ocasionalmente aleteando que durante su despegue de 3,3 minutos.

Utilizando datos continuos de los biorregistradores, los investigadores identificaron todos los latidos de las alas de ocho cóndores jóvenes en diversas condiciones de viento y temperaturas.

De las más de 230 horas de tiempo de vuelo catalogado, solo el 1% fue dedicado a aletear. La mayor parte resultó necesaria para el despegue. Incluso sobre las montañas, donde hay complejas interacciones de corrientes de aire, estos cóndores fueron capaces de navegar por corrientes de aire invisibles con muy poco movimiento.

Es que despegar del suelo es la parte más difícil para estos pájaros conocidos oficialmente como Vultur gryphus, pero una vez que están en el aire, ya casi nunca baten las alas. En su lugar, planean durante hasta el 99% de su tiempo de vuelo, sobre todo con vientos y corrientes térmicas ascendentes.

«La extraordinaria baja inversión en el vuelo con aleteo se observó en todos los individuos, lo cual es notable, ya que ninguno de ellos era un ave adulta», escriben los autores de la investigación.

Los pájaros que planean suelen ser los más grandes, porque la energía necesaria para el vuelo motorizado es mucho mayor para ellos. Mientras que las especies más livianas, como los colibríes, aletean sus alas sin parar, por ejemplo, el albatros pasa entre el 1,2 y el 14,5% de su vuelo aleteando lentamente.

La gran habilidad del cóndor andino para planear es esencial en su estilo de vida carroñero, que requiere horas de sobrevolar montañas en busca de animales muertos, dijo Sergio Lambertucci, coautor del estudio y biólogo en la Universidad Nacional de Comahue en Argentina.

Fuente: Portal Sputnik