Biodiversidad

Biodiversidad

Un nuevo amigo de las especies en peligro

Los perros son parte de nuestra vida diaria aunque también pueden ser valiosos aliados para la conservación, cuando se los cuida y adiestra con paciencia, cariño y profesionalismo.

Por Gustavo Aparicio

Habitualmente la presencia de perros en ambientes naturales representa un grave problema para la fauna silvestre por hostigamiento, depredación y transmisión de enfermedades. A partir del trabajo pionero realizado por organizaciones de la sociedad civil en Estados Unidos, como Pack Leader Dog Training, Conservation Canines y Working Dogs for Conservation, biólogos orientados a la conservación comenzaron a utilizar perros entrenados para recabar información sobre especies consideradas “fantasma” por su escasa presencia, baja detectabilidad o conductas elusivas.

Es el caso de Fernando Del Moral en Argentina, quien detectó la presencia de yaguareté y oso de anteojos en las yungas salteñas sobre los 3.000 m.s.n.m. con la colaboración de perros entrenados. También el de Karen DeMatteo que con la ayuda de sus perros, está generando valiosa información sobre el casi desconocido zorro pitoco además de otros cuatro carnívoros y sus presas.

Existen perros que colaboran de distintas maneras en proyectos de conservación: a principios de los ´90 el naturalista Gustavo Aprile trabajando para Fundación Vida Silvestre Argentina, entrenó dos “cuzquitos” para realizar los llamados ejercicios de rechazo. Estos perritos ladraban y asustaban a los animales que se encontraban en rehabilitación a punto de ser liberados, sin que se les permitiese llegar a atacarlos. Dicha acción servía para generar rechazo hacia una especie de mamífero carnívoro que hasta ese momento les resultaba amigable, pero que en estado silvestre representaría una amenaza. Otro conservacionista que recurre a perros desde hace décadas es Bruno Carpinetti; los utiliza para cazar jabalíes en la Bahía de Samborombón y así proteger el hábitat del venado de las pampas.

Patrick Buchanan, coordinador de Acciones de Manejo del Programa Patagonia de Aves Argentinas, entrenó un perro para detectar visones. El objetivo es localizar a este depredador exótico que representa la principal amenaza del macá tobiano en los ambientes donde se reproduce.

María José Bolgeri entrena perros para proteger al ganado doméstico del ataque de carnívoros silvestres como puma y gato andino. De esta forma pretende reducir el conflicto entre los pobladores del norte de la Patagonia con los depredadores tope. En esta nota, la palabra de algunos de ellos en primera persona.

DETECTANDO VISONES Y AYUDANDO AL MACÁ TOBIANO

Patrick Buchanan

“Una de las acciones en el marco del Proyecto Macá Tobiano es el control del visón americano. Los visones acceden a las lagunas con macáes al final de temporada, una vez que esta especie globalmente amenazada ha sorteado vientos intensos, desecación de las lagunas, depredadores de nido como las gaviotas y ha invertido gran energía para la cría de los pichones; es un momento en que no pueden recomenzar una colonia.”

“Logramos frenar los ataques con una estrategia que involucra trampeo en cursos de agua y la acción constante de agentes de conservación, que son los Guardianes de Colonia. El trabajo con perros podrá alivianar el de los Guardianes, aumentará la eficiencia del esfuerzo de trampeo y permitirá implementar acciones localizadas y más eficientes, que serán clave para el trabajo en los sectores más remotos de la distribución reproductiva del macá tobiano, la gallineta chica y el pato de los torrentes.”

“En el caso de El Gringo, se lo eligió por la curiosidad constante y su sobresaliente instinto de cazador que canalizamos a través del juego, logrando que buscar visones fuera para él un juego constante. Desde cachorros se les enseña a detectar un aroma en particular, en este caso el de un visón americano y se asocia a dicho aroma un premio de gran valor. Es un proceso muy lento, donde el guía o entrenador tiene que combatir la ansiedad y ser adaptativo, edicándole mucho tiempo y compromiso al proceso de entrenamiento.”

Todo el entrenamiento se realiza en el campo y en terrenos que imitan los sitios donde se llevarán a cabo las tareas de búsqueda. Trabajamos con «marcación pasiva«, donde el perro avisa sentándose que encontró un visón, en lugar de ladrar o torear al animal. No corre a los animales en el campo y no ladra. Para esto entrenamos a diario con la fauna silvestre (guanacos, zorros, armadillos, liebres, aves) en las inmediaciones de la Estación Biológica Juan Mazar Barnett. Con perros entrenados podremos lograr un estudio completo de presencia de visones para identificar el solapamiento con zonas de nidificación de especies en peligro crítico, como el macá tobiano, la gallineta chica y el pato de los torrentes, y desarrollar acciones de manejo para su conservación”.

El carácter curioso y el instinto cazador de “El Gringo” fue canalizado mediante un paciente entrenamiento para que detecte al visón pero sin perseguirlo ni ladrar, lo que se denomina “marcación pasiva”.

RASTREANDO AL ZORRO PITOCO EN LA SELVA MISIONERA

Karen DeMatteo

“Utilizando datos de cinco carnívoros (yaguareté, puma, ocelote, tirica y zorro pitoco) el Proyecto Zorro Pitoco ha desarrollado un corredor de conservación entre áreas protegidas del norte y centro de Misiones para evitar que terminen convertidas en ´islas de selva´ que pongan en riesgo la supervivencia a largo plazo de la biodiversidad. El uso de perros detectores en el trabajo de campo ha permitido obtener datos a través de diversos tipos de hábitats, independientemente de la presencia humana y fuera de las áreas protegidas. Estos datos permitieron el desarrollo de un corredor multiespecífico, que el equipo de trabajo se encuentra implementando.”

“La selección de un perro detector debe equilibrar varios factores: capacidad olfativa, estructura física, nivel de energía, personalidad y rasgos sociales. No hay una raza, edad o sexo que sea más apropiada y las cualidades que se buscan dependen del trabajo que realizará: el tipo de perro depende de los objetivos de estudio y del hábitat correspondiente.”

“Cuando se entrenan perros detectores de especies, no hay una técnica o modelo único que pueda seguirse. Hoy la mayoría de los perros son rescatados y seleccionados por su obsesión por el juego dado que esto no los convierte en buenas mascotas. Se utilizan una serie de pruebas para mostrarles los olores que se desean y los que se deben evitar.”

“El objetivo es ser siempre no invasivo y pasivo: cuando encuentra una muestra, el perro no debe tocarla ni vocalizar; cuando camina en el hábitat no debe perseguir a los animales ni causar daño a la vida silvestre. El impulso interno del perro para encontrar el olor y obtener su recompensa debería anular los comportamientos que puedan dañar las muestras, como orinar o cavar.”

“Dos compañeros de cuatro patas en este trabajo han sido Merlín y Train. Merlín, un perro detector de narcóticos retirado, llegó al proyecto cuando tenía unos 10 años y medio. Trabajó el primer año del proyecto, fue excelente en el campo y abrió el camino a los perros detectores. Train llegó al proyecto en 2009 como un perro rescatado que falló en la escuela de narcóticos debido a su energía extrema. Cuando no está trabajando, vive conmigo en los Estados Unidos, donde muchas caminatas son una necesidad. A medida que envejece, se ha vuelto más suave en la casa ¡pero aún se entusiasma cuando ve una pelota!”

Karen DeMatteo con “Train”. Desde 2009 se incorporó al proyecto. Fue entrenado para detectar solamente aquellos olores que se busca, sin perturbar a la fauna silvestre.

GATO ANDINO: PERROS PROTECTORES DEL GANADO

María José Bolgeri

En Patagonia el conflicto entre la producción ganadera y la fauna silvestre necesita acciones inmediatas. Los carnívoros silvestres son perseguidos y matados por productores para evitar depredación sobre ganado y cuando se utiliza veneno se afecta también al ensamble de carroñeros (como los 32 cóndores muertos envenenados en Malargüe en 2018). El problema se agrava cuando hay presencia de carnívoros en peligro de extinción, como es el caso del gato andino.”

“En nuestra zona de trabajo el 50% de los registros de gato andino corresponden a individuos cazados en represalia por un ataque real o potencial y una de las herramientas que utilizamos como medida de mitigación, desde la filial argentina de Wildlife Conservation Society y la Alianza Gato Andino, son los perros protectores de ganado. Creemos que si logramos disminuir las muertes de ganado por depredación, mejorará la percepción de los productores hacia los carnívoros y dejarán de cazar, perseguir y envenenar a la fauna silvestre.”

“Los cachorros nacen en el corral y están en contacto con el ganado desde el primer día generando así todas las conexiones cerebrales de familiaridad con lo que huelen, escuchan y ven, que son las ovejas y chivos. A los 45 días se destetan y se corta la relación con la madre y comienza a generarse el vínculo de protección, juego y pertenencia hacia su rebaño. Durante esa etapa están encerrados en el corral siempre con algunos animales para corregir cualquier conducta inapropiada como mordedura a los corderos o chivitos y juegos bruscos.”

“A los tres meses pueden empezar a hacer salidas cortas con el ganado por el campo evitando que se fatiguen; entre los 4 y 5 meses son entregados a los productores quienes tienen que estar atentos y seguir corrigiendo malas conductas, ayudarlos a reconocer el territorio y volverlos al rebaño si se apartan demasiado. Recién a los 12 meses se puede decir que un perro finalizó su entrenamiento. Un dato importante es que no se les da nunca de comer carne ni huesos, solamente alimento balanceado, para que no relacione la alimentación con el ganado ni con fauna silvestre.”

“No persiguen fauna silvestre porque se mantienen junto a su rebaño, la única precaución necesaria por parte de los propietarios, es mantenerlos bien alimentados para evitar que cacen.”

“Se busca evitar que los carnívoros silvestres lleguen donde está el ganado. Cuando el perro percibe una amenaza para su rebaño trata de disuadirla ladrando, rodea al ganado o lo desplaza e intenta ahuyentar al depredador, así interrumpe el comportamiento típico de los carnívoros: acecho, persecución y matanza. Para el resto de la fauna silvestre no son un problema ya que están acostumbrados a los animales ¡conviven con el ganado!”

Cachorros criados con el ganado desde los 45 días de nacimiento. De esta forma establecen estrecha familiaridad y formarán parte del rebaño, ahuyentando a los predadores y reduciendo conflictos con el hombre.

ESTUDIANDO AL OSO ANDINO Y A OTROS CARNÍVOROS EN LAS YUNGAS

Fernando Del Moral

“El objetivo del proyecto es determinar aspectos de la historia natural del oso andino en el extremo noroccidental de la Argentina, el oso más austral sobre el planeta. También estamos trabajando en la dinámica del movimiento y dispersión de otros grandes carnívoros como el yaguar, el puma y el zorro colorado en áreas de selvas nubladas y pastizales de niebla. Las crecientes más marcadas y sostenidas de los ríos, los deslizamientos de masas y el cambio climático están alterando la estructura de los bosques y con esto la presencia y el movimiento de las especies.”

“Hemos registrado al oso andino y dos haplotipos en vida libre en Argentina, uno de los cuales no estaba registrado en el Banco Mundial de Genes. Nuestros avances fueron expuestos ante la Conferencia Internacional de Osos y así la última Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha reconocido la presencia del oso en el país. También hemos registrado la presencia del yaguar coexistiendo con una riqueza importante de carnívoros entre los 3.000 a 3.500 metros de altitud.”

“Un perro rastreador debería ser un perro con una correcta improntación con sus compañeros humanos, disciplinado pero equilibrado en su carácter. Es decir, se busca que también pueda responder de manera natural a los estímulos ambientales y diversas situaciones, sin estar totalmente mecanizado en cuanto a su entrenamiento.” “El carácter y temple del perro también se mostrará en el campo: los más seguros tendrán la iniciativa de ´puntear´ y seguir los rastros frescos de yaguar u oso pero es importante no exponer a los perros a ciertos riesgos, por ejemplo áreas de matorrales altos con alta probabilidad de accidentes ofídicos.”

“Al terminar las tareas de campaña es importante que los perros descansen y tengan momentos para la distensión y el juego. Generalmente se cree que un perro con menos vínculos con el humano es un animal más presto para el trabajo en campo cuando se lo requiere, dado que necesita más reconocimientos y premios. Sin embargo muchos de estos perros terminan asilvestrándose debido precisamente a la debilidad del vínculo, y hay varios ejemplos de perros de comunidades indígenas con vínculos y socialización muy fuertes como el basenji en el Congo o los perros criollos, que son efectivos rastreadores y cazadores pero muy insertos dentro de la comunidad de humanos”

Los perros marcan una excreta con alto contenido de fibra vegetal.

Fuente: Revista Aves Argentinas n° 54 – Mayo 2019