Biodiversidad

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Ranita de Valcheta, el desafío de salvar una especie única


La Ranita de Valcheta es un anfibio que difiere en tamaño según el sexo, las hembras adultas miden entre 30-44 mm y los machos adultos entre 28- 35 mm. Posee piel lisa, tímpano visible, ojos grandes con pupila horizontal.

Una brillante línea dorada atraviesa el medio de su dorso marrón oscuro con manchas negruzcas distribuidas irregularmente; el vientre, rojizo-amarillento salpicado con manchas reticuladas

La cabeza resulta más larga que ancha, con el hocico redondeado, la lengua es casi circular. Los antebrazos son delgados. Las patas traseras tienen dedos largos y su membrana interdigital está bien desarrollada para nadar. Los machos poseen callosidades nupciales de color gris claro.

 

 

 

Habita exclusivamente en manantiales de filtración de aguas termales de la escarpa norte de la meseta de Somuncurá, entre los 500 y 800 m s.n.m (en las nacientes del arroyo Valcheta, al Sur de Chipauquil, Río Negro).

 

Renacuajos que suelen ser pisoteados por animales domésticos



Las poblaciones silvestres de esta especie ya eran naturalmente pequeñas, por estar adaptadas a vivir en un hábitat muy reducido. Pero además, la ranita viene haciendo frente a una serie de amenazas asociadas al hombre.

Entre las más importantes se encuentra la presencia de la trucha, introducida en el arroyo en los años 40 para promocionar la pesca deportiva y también sus hábitats son destruidos por el intenso pisoteo de las vacas y caballos que ingresan para tomar agua o alimentarse de la vegetación acuática que las ranitas utilizan como refugios eliminando sus renacuajos.

Bajo este escenario la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia junto a biólogos e investigadores nucleados en la Iniciativa Meseta Salvaje, comenzaron a trabajar en diagnosticar la situación actual de sus poblaciones y profundizar el conocimiento relacionado a sus necesidades básicas (alimento, hábitat, etc.) que permitieran enfocar mejor los esfuerzos de conservación.

Resulta necesario, además, llevar adelante un programa de manejo de truchas y especies exóticas en los primeros kilómetros de las cabeceras del arroyo Valcheta a fin de lograr la conectividad entre poblaciones de ranas.