Biodiversidad

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La bajante del río Paraná es la peor en 50 años

La apertura de compuertas de la represa hidroelétrica Itaipú permitirá la navegabilidad, pero la llegada del caudal de agua demorará 10 o 12 días.

Desde hace meses se produce la más importante de los últimos 50 años en el río Paraná generada por la falta de precipitaciones en la región del Litoral de Argentina, en el Sur de Brasil y Paraguay. La situación es tan complicada que los gobiernos de Argentina y Brasil decidieron profundizar la liberación de agua desde la represa Itaipú que ya venía aportando caudal. Esta semana el río Paraná  registró apenas 16 centímetros a la altura de la capital de Entre Ríos y si bien la apertura de las compuertas de Itaipú significarán alivio el incremento del caudal llegará dentro de diez días. La llegada del fenómeno La Niña – un evento meteorológico mundial que responde a un enfriamiento de las aguas del Océano Pacífico y provoca escasez de lluvias y sequías en Sudamérica – acentuará el descenso aún más.

El Paraná es un río que presenta pulsos de bajadas y crecientes, pero según explican los especialistas las bajantes prolongadas son más graves para los ecosistemas que las inundaciones. El Centro de Ecología Aplicada del Litoral señala que el Paraná lleva cinco años en aguas bajas a muy bajas y los efectos son contundentes: la humedad del suelo desciende por debajo del nivel de las raíces y la vegetación sufre estrés, no se produce la germinación y hay mayor riesgo de eventos de fuego. Además los peces se concentran en los sitios que quedan con agua, y eso los hace vulnerables a los predadores como yacarés, aves y pescadores. Muchos mueren varados por no llegar a los cursos con agua y los especialistas advierten que se espera el peor momento del río Paraná: en los próximos meses, podría haber mortandad de peces, contaminación con algas y efluentes cloacales que serán arrojados a un cauce con un caudal muy reducido. En el último reporte del INA se señala que la futura evolución «dependerá fuertemente de la distribución espacial y montos de las lluvias. La tendencia climática sigue siendo desfavorable. Las conversaciones formales con los países vecinos se mantendrán en las próximas semanas, concentrando la atención en el caudal entrante al tramo argentino del río Paraná»

La histórica bajante del Paraná no tiene correlato contemporáneo y no se registraron valores similares desde hace más de 50 años. El cauce continuará bajando al menos hasta el verano.