Areas protegidas

Areas protegidas

En búsqueda de conectar con la naturaleza

En los últimos años creció el turismo sostenible y la modalidad de turismo responsable que es una forma de viajar que tiene como premisa el respeto con el ambiente y los beneficios a la comunidad. Una tendencia que busca disminuir los daños al entorno y que seguramente, tras la pandemia, tomará más relevancia todavía.

Foto @Mazama destinos

De manera diferente al convencional, el turismo sostenible no explota sino que depende de la protección de los recursos naturales y busca asegurar los aspectos económicos, la preservación de la identidad y la diversidad cultural del sitio que se visita. El criterio fundamental es la utilización eficiente de los recursos naturales y de la energía; la minimización de los impactos ambientales, culturales y sociales; el incremento de los beneficios para las poblaciones locales; la no generación de contaminación ni residuos; el trabajo digno; el respeto a la capacidad de carga del sistema; la adopción de  buenas prácticas y la diversificación en la distribución de las ganancias.

Foto @Mazama Destinos

“Un turismo responsable busca conectar intelectual y emocionalmente a los viajeros con la naturaleza y la cultura a través de la observación, la contemplación, la fotografía. La intención debe ser conocer y compartir aprendizajes para volcar estas vivencias a favor de la conservación y la difusión de la naturaleza y la cultura. Es importante que pasajeros y operadores adoptemos buenas prácticas ambientales y turísticas con convicción como apoyar las economías locales y valorar las experiencias de la comunidad y ponerlas en valor “, dice Lorena Pérez, especialista en el tema y directora de Mazama Destinos, un proyecto que aplica con rigurosidad los principios del turismo responsable.

En Argentina se encuentran preservados algunos de los más bellos paisajes del planeta. Los parques nacionales como Los Alerces, Los Glaciares, Cataratas del Iguazú, El Rey, El Leoncito y Talampaya, son sólo algunos sitios que constituyen principales destinos del turismo nacional e internacional. Frente a estos enormes espacios es fácil creer que la capacidad de una o varias personas para estropearlo es insignificante, sin embargo el efecto acumulativo puede dañarlas irreversiblemente.

Si bien es tarea de gobiernos, empresas, anfitriones y operadores turísticos tener en cuenta estas variables, como individuos particulares y turistas también podemos accionar.

¿Cómo?, aquí algunos tips para entender qué podemos hacer como turistas responsables (cuando podamos volver a viajar)

En áreas protegidas

Lo principal es tener en cuenta que en una reserva natural o un parque nacional o provincial está prohibido:

  •  Extraer plantas, piedras, restos fósiles o arqueológico
  • Ingresar en los lugares no permitidos
  • Arrojar basura
  • Perturbar a los animales
  • Cazar, trampear o pescar
  • Hacer fuego en lugares no habilitados. 

Es fundamental también controlar que todo lo que ingrese con uno, salga con uno. No enterrar ni dejar basura, llevándonos hasta el último resto de lo que quede. También ser conscientes en el consumo de los recursos que brinda el lugar como el agua, la energía o la leña; respetar los senderos indicados en las caminatas o traslados para evitar pisoteos innecesarios y no romper el equilibrio natural escuchando música a  alto volumen o gritando. 

En zonas de playa

Es posible colaborar para detener la degradación de océanos y zonas costeras que son ecosistemas frágiles. ¿Cómo?

  • No extraer caracoles, ni moluscos o bivalvos. Muchos están prácticamente desaparecidos de nuestras costas debido a la sobreextracción del recurso. 
  • No utilizar vehículos por playas y médanos: destruyen severamente el ecosistema local.
  • Pescar solamente en los lugares habilitados  y con moderación, respetando las normas de pesca y devolución donde sea que existan. 
  • En muchas ciudades turísticas el agua potable ya es un recurso controlado debido a su escasez. No derrochar.
  • La basura producida durante la jornada debe ser tratada debidamente. Si hay contenedores de separación de residuos, respetarlos. Si no llevarse consigo los restos  
  • En el mar se acumulan cada vez más residuos plásticos que tardan cientos de años en degradarse y son ingeridos por algunas especies animales, como tortugas marinas o aves, a las que en muchos casos les causan la muerte. 
  • No llevar mascotas a la playa para evitar que sus excrementos terminen en la arena
  • Respetar las señalizaciones y no invadir zonas no permitidas. 

A la hora de comprar regalos de recuerdo de nuestra visita es recomendable buscar productos que sean expresión de la cultura local y favorezcan la economía de la comunidad. No adquirir nunca flora y fauna protegida ni productos derivados de dichas especies, es ilegal.

La experiencia de viajar  siempre es enriquecedora  pero debemos sumarle el compromiso con el cuidado del entorno que nos exige más conciencia en cada acción que emprendemos como visitantes. Para que las futuras generaciones puedan disfrutar también del patrimonio que hoy nos maravilla y moviliza, todos tenemos que asumir ese desafío como propio.