Jardines y agro

Jardines y agro

Agricultura familiar: un modelo de consumo justo y sustentable

Por Angeles Rempel

El consumo de productos provenientes de la agricultura familiar es una alternativa excelente para combatir el deterioro ambiental y la desigualdad social. Pero, ¿qué es y cómo puede ayudar a la crisis ambiental?. Tal vez esta forma de producir y consumir local sea parte de la normalidad en los nuevos hábitos de un mundo que será sin dudas diferente.

Micaela Olivan es técnica del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires y activista en organizaciones dedicadas a promover la agricultura familiar. En esta entrevista explica en detalle por qué esta forma  de cultivar la tierra es de fundamental importancia para un nuevo modelo de desarrollo agrícola más sustentable.

“Cuando decimos Agricultura Familiar estamos hablando de las familias que producen la mayoría de los alimentos que día a día consumimos y según el Censo Nacional Agropecuario ocupan solamente el 13% de la tierra.  No solo nos referimos a los y las integrantes de una familia que trabaja la tierra y produce alimentos, ya que el concepto de agricultura familiar es heterogéneo y variado. Se incluyen a los pequeños productores, campesinos y campesinas, colonos, pescadores artesanales, productores familiares, productores periurbanos y comunidades de pueblos originarios» explica Olivan.

Micaela Olivan en la feria de productores agroecológicos

La agricultura familiar está protegida por la Ley 27.118 que rescata la importancia que tiene esta tarea al garantizar a la comunidad alimentos sanos y de calidad. Es un modelo de producción que utiliza mucho menos insumos químicos que la agricultura extensiva y adopta prácticas que comprenden los ciclos naturales de las plantas y los animales. Es notable como estos productores poseen una conexión muy fuerte con la naturaleza y sus rendimientos muchas veces dependen de un ambiente bien conservado.

Muchas de las producciones familiares hoy día están en transición hacia la agroecología – señala la especialista –  Es un modo de producción libre de agrotóxicos, que a diferencia de la producción orgánica no requiere de una certificación, la que muchas veces encarece los precios y hace que los productos no sean accesibles para toda la población.”

Al comprar productos procedentes de la agricultura familiar promovemos  prácticas amigables con el ambiente y son muchas las razones por las que deberíamos hacer de esta manera de consumir un hábito. Para Micaela  «comprar en ferias locales, o directamente a los productores disminuye los intermediarios y por ende el transporte de los productos. Esto tiene beneficios ambientales, debido a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero también sociales ya que al minimizar los intermediarios la ganancia queda para los y las productoras. Este modelo de producción agroecológico tiene a hacer un uso sustentable de los recursos naturales.” Este modelo de producción familiar también tiene impacto en la conservación de las especies cultivables porque cumple un rol importantísimo y clave en la multiplicación, la conservación,  intercambio y distribución de semillas nativas. Se recuperan así vegetales y frutas no solo sabrosas sino nutritivas.

La diversidad en la naturaleza se expresa de muchas formas. Muchas veces no somos conscientes de que no existe una sola variedad de tomate o de zapallo, sino que son muchísimas. Y nos perdemos de degustarlas cuando compramos en las grandes cadenas de supermercados asociadas a modelos de producción industrial.

Pese a todos los beneficios y a la normativa, son muchos los desafíos que deben superar los productores familiares. La tenencia de la tierra es uno. “Por un lado están los arrendamientos. La mayoría de las familias alquilan un campo o un pedacito de tierra para producir. Muchas veces esos contratos son por muy poco tiempo, no hay certezas sobre su renovación, y generan mucha incertidumbre. Por otro, está la imposibilidad y dificultad de acceder a un pedazo de tierra propio. O incluso también el no reconocimiento a que ese terreno es de la familia que lo produce desde hace mucho tiempo», señala la especialista.

La comercialización y la cadena de suministro con mucha intermediación que va desde el productor al consumidor final es otro de los problemas y terminan encareciendo los productos. “Las grandes y largas cadenas de intermediarios no pagan a las familias un precio justo por los vegetales y frutas producidas. Sin embargo, son esos intermediarios quienes después terminan quedándose con las ganancias al vender a los mercados concentradores a un precio superior. Por eso es que de alguna manera los y las productoras se comenzaron a organizar con Redes de Comercio Justo para acortar esa cadena de intermediarios y beneficiarse tanto productores como consumidores» . Según la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) en diciembre 2018 los consumidores pagaron, en promedio, 5,26 veces más de lo que percibe el productor en chacra.

También  el acceso a las semillas y el desconocimiento general sobre este modelo de producción por parte de la comunidad y tomadores de decisiones también representan un obstáculo. La agricultura familiar produce el 80% de los alimentos que nosotros y nosotras consumimos a nivel mundial. Se dice que alimenta al mundo con menos de un cuarto de las tierras agrícolas.

¿Dónde podemos acceder en forma directa a estos productos?

Existen numerosas redes de comercio justo que comercializan tanto bolsones de verduras y frutas agroecológicas como otros productos de la agricultura familiar, cooperativas de trabajo, organizaciones sociales. Les acercamos algunas alternativas disponibles en CABA y Gran Buenos Aires.

  • Feria del productor al consumidor: en la Facultad de Agronomía (FAUBA), 2do fines de semana de cada mes. Hay 5 o 6 puestos de productores que venden bolsones armados o verdura suelta. En Facebook: @feriadelproductoralconsumidorenlafauba
  • CALISA Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria y Productores del Campo a la Mesa hacen entregas semanales de bolsones agroecológicos en la FAUBA.
  • Instagram: @calisafauba – @delcampoalamesabrown
  • Facebook: @delcampoalamesa.cetep
  • Puentes del sur, Caracoles y Hormigas, La asamblearia (en el mercado de Bonpland) son otros espacios de comercio de productos tales como dulces, conservas, tejidos, entre otros.
  • Instagram: @caracolesyhormigas
  • Facebook: @cooperativalaasamblearia – @puente.delsur

La pandemia causada por COVID-19 pone de manifiesto la fragilidad de nuestro sistema alimentario y nos permite reflexionar sobre la necesidad de que como sociedad empecemos a pedir e implementar un sistema económicamente viable y socialmente justo y ambientalmente no destructivo. Estoy convencida de que otro modo de producción es posible.”  finaliza Olivan.

Es crucial el rol de los los agricultores familiares a la hora de aliviar el hambre y la pobreza. Su trabajo contribuye a promover la seguridad alimentaria, la nutrición, a mejorar los medios de subsistencia y promover el desarrollo sostenible. Apoyalos.