Areas protegidas

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Por la sequía las Cataratas del Iguazú se quedan sin agua

Por Angeles Rempel

Una imponente sequía arrasa el Litoral Argentino dejando sin agua la cuenca del río Paraná y Uruguay. Deforestación, represas e incendios fuera de control complican la situación. Entre los sectores más afectados se encuentra el Parque Nacional Iguazú que alberga a una de las Siete Maravillas del Mundo. 

La ausencia de lluvias viene manifestándose hace varios meses en el Litoral, pero en el mes de marzo la situación se agravó y tomó repercusión al circular imágenes del estado de las Cataratas del Iguazú. En un comienzo, las autoridades del Parque Nacional creían que se trataba de un fenómeno cíclico dada la ocurrencia de períodos de sequía cada 10 a 15 años. Sin embargo, la falta de precipitaciones se agravó y desde Cancillería anunciaron la existencia de un fenómeno meteorológico extremo que afecta a toda la región y no sucedía desde 1952. Hoy día en el Parque Nacional el volumen de agua que circula ronda los 289 metros cúbicos por segundo, mientras que el caudal normal alcanza los 1500.  

Represa Itaipú

La sequía no conoce fronteras políticas y también afecta gravemente a países vecinos como Brasil y Paraguay, los cuales hacen uso y goce de los mismos ríos. Aguas arriba de territorio argentino, la cuenca del Paraná presenta 7 represas que interrumpen la libre circulación del agua. Su propósito principal es la producción de energía hidroeléctrica y dependen de la cantidad de agua que acumulen los embalses. Es por ello, que frente a dicha situación muchas represas decidieron cerrar sus compuertas o aminorar notablemente la cantidad de agua que fluye. Por un lado, las más cercanas a Misiones, Itaipú y Baixo Iguaçu, están funcionando con el caudal mínimo necesario impidiendo liberar más agua. Pero las ubicadas aguas arriba tienen reservas acumuladas en previsión de mayor sequía. La Cancillería Argentina ya elevó pedidos a las autoridades brasileñas para que abran sus compuertas ante una emergencia hídrica.

¿Cuáles son las principales problemáticas desatadas por el desabastecimiento de agua?

En primer lugar, la provincia misionera ya está presentando serias complicaciones para proveer de agua los hogares. En un contexto de pandemia, donde la principal recomendación es lavarse las manos, existe una inmensa población que no puede cumplir las normas básicas de sanidad. A su vez, el bajo nivel de agua entorpece la movilización de grandes buques de carga por los ríos.  Las últimas semanas los barcos tuvieron que salir con el 75% de la carga máxima desde el puerto de Rosario implicando grandes pérdidas económicas. Además, la escasez de humedad en el aire dificulta controlar los numerosos focos de incendio en   la región. Las quemas de basura son prácticas habituales entre los vecinos de zonas periurbanas debido a una mala gestión en los residuos. También se producen quemas intencionales en zonas rurales con el fin de preparar los campos para la producción. Un fuego fuera de control puede traer perjuicios catastróficos

«Los impactos en las cadenas tróficas son muy evidentes. Ya no se ven garzas ni yacarés porque en el agua casi no hay peces, su fuente de alimento”, señala Victoria Martínez de Zorzi investigadora del CONICET desde el Instituto de Biología Subtropical de Puerto Iguazú. Coincide con las autoridades del Parque Nacional Iguazú en que la causa de dicha sequía se encuentra estrechamente vinculada con el cambio climático. La pérdida de grandes masas boscosas alteró el ciclo natural del agua ya que la selva funciona como una esponja natural que retiene la humedad y amortigua los efectos de los períodos más secos. “Tenemos que replantearnos como humanidad nuestra forma de relacionarnos con el ambiente. Existe la necesidad de reflexionar en lo complejo que son los sistemas y pensar a futuro como sociedad qué medidas de mitigación tenemos ante el cambio climático. Es algo que ya está pasando y debemos afrontar”.

Angeles Rempel es Lic. en Ciencias Ambientales y guía del Serpentario Educativo del Tigre