Areas protegidas

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El proyecto que podría alterar para siempre el río Santa Cruz

Por Angeles Rempel

Con múltiples idas y vueltas avanza en la provincia de Santa Cruz la construcción de dos megarepresas que pondrían en peligro los glaciares, la fauna y los ecosistemas locales. En esta nota Angeles Rempel, cuenta la historia y los impactos que tendrá sobre el ambiente el polémico proyecto.

El río Santa Cruz es uno de los cursos de agua más emblemáticos de la Patagonia Austral. Nace en las aguas del Lago Argentino, donde cientos de glaciares aportan sus sedimentos para otorgarle ese color turquesa tan característico. Serpentea a lo largo de toda la estepa patagónica santacruceña hasta desembocar en el mar en forma de un gran estuario.

Mientras que algunos lo alaban por ser uno de los ríos más caudalosos del país, capaz de producir miles de megawatts de energía eléctrica, otros lo describen como un río sagrado, lleno de vida y el último que corre libre desde la cordillera hasta el mar. Este encuentro de visiones es el que desató una situación de conflictividad socioambiental sin precedentes en la provincia, ya que sobre ese mismo río se planea construir dos mega represas hidroeléctricas.

El proyecto original “Aprovechamientos Hidroeléctricos sobre el Río Santa Cruz” data de la década del 70´. A pesar de ello, recién en el año 2013, tras tres licitaciones, se adjudicó la obra al consorcio Represas Patagonia de capitales argentinos y chinos. Las represas en cuestión son denominadas Cóndor Cliff y La Barrancosa o Presidente Néstor Kirchner  y Gobernador Jorge Cepernic según la bandera política de turno. Mientras que la primera planea instalarse en el valle medio y superior del río, la segunda se proyecta en la porción del valle medio.

El acto de inicio de obras fue llevado a cabo en el 2015. Sin embargo, hoy en el 2020 se ha avanzado menos de un 10% en el proyecto. ¿Por qué se demoró tanto? Quienes lo resisten argumentan que posee graves falencias desde los aspectos ecológicos, sociales, económicos e institucionales. Es por eso, que el proyecto se detuvo en más de una oportunidad.

La primera vez fue interrumpido a inicios del 2016 por el Poder Ejecutivo. Entre otras cosas, se argumentaba que la cantidad de turbinas de la represa Pte. Néstor Kirchner requería una cota de inundación que implicaba conectar su embalse con el Lago Argentino. Este lago tiene una fragilidad especial porque en él desembocan los glaciares Upsala, Spegazzini y Perito Moreno. La interconexión entre el embalse y el lago generaría el ascenso y descenso de las aguas dependiendo de la demanda energética y esto afectaría a los cuerpos helados beneficiando su retroceso.

Sin embargo, frenar el proyecto de mayor inversión China en el extranjero no era una cosa sencilla. Las represas se encontraban vinculadas a un acuerdo de “cross default” lo que implicaba que la detención de dicho proceso traía aparejada la desfinanciación de otros relacionados con el gigante asiático en el país.

Es por eso que se presentó un nuevo proyecto, con una menor cantidad de turbinas. Sin embargo, las organizaciones, grupos sociales e instituciones que se oponían volvieron a actuar  ya que no se había presentado una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) que asegurara el desacople del embalse con el Lago Argentino. Toda gran obra de infraestructura precisa de una EIA que estudie cuáles serán los efectos de la construcción sobre el ambiente que debe considerar también sus componentes ecológicos y sociales. Por orden de la Corte Suprema de Justicia de la Nación volvieron a detenerse las obras.

El 20 de Julio de 2017 se celebraba la Audiencia Pública en el Senado de la Nación con unos ciento veinte expositores que se acercaron a dar su opinión respecto a las represas sobre el Santa Cruz. Los funcionarios argumentaron la necesidad del emprendimiento para encarar la crisis energética entendiendo a la hidroelectricidad como una fuente de energía renovable, limpia y barata. A su vez, hicieron hincapié en los 5000 puestos de trabajo directos que se generarían.

¿Por qué entonces la oposición al proyecto?

A diferencia de lo que muchos creen, no toda represa hidroeléctrica genera energía renovable. El proyecto en cuestión pretende generar 1290 MW, mientras que la ley de Energías Renovables comprende como renovables aprovechamiento hidroeléctricos de hasta 50 MW. Fueron varios los que manifestaron la necesidad de invertir el mismo dinero en pequeñas fuentes de energía limpia cercanas a los centros de consumo que evitan pérdida de energía en los largos traslados y son económicamente más eficientes. Por otra parte se cuestionó además la falta de generación de puestos de trabajo genuinos ya que una vez concluidas las obras solamente se necesitaría un pequeño porcentaje de empleados para mantener el proyecto en funcionamiento.

Pero el deterioro que los embalses generan en el ambiente fue la razón central: numerosas especies animales se verán afectadas de concretarse la iniciativa, entre ellas un ave en peligro crítico de extinción y endémica de la zona: el macá tobiano. Además numerosos glaciólogos argumentaron que no había estudios suficientes para garantizar la falta de impacto sobre los cuerpos helados del Parque Nacional Los Glaciares.

También las comunidades mapuche-tehuelches se manifestaron entonces con  preocupación ya que, además de haberse incumplido la consulta libre, previa e informada obligatoria bajo el acuerdo 169 de la OIT, podrían quedar inundados innumerables sitios de sus antepasados, entre ellos cementerios enteros.

Pese a todos los argumentos en contra la obra fue reactivada a fines del 2017. Actualmente numerosas organizaciones que buscan que el río Santa Cruz siga corriendo libre hasta el mar continúan visibilizando la cuestión y trabajando para frenar el megaproyecto. La coalición de ONGs “Río Santa Cruz Sin Represas” sigue la causa legal de forma activa a la espera de que la Corte responda su planteo de nulidad. En Santa Cruz son muchas las personas que luchan por un río libre y por ser escuchados por las autoridades.

En Río Gallegos, Comandante Luis Piedrabuena, Puerto San Julián, Puerto Santa Cruz, Calafate y Chaltén hay organizaciones locales nucleadas bajo el nombre “Movimiento Patagonia Libre” que pretenden un desarrollo ambientalmente amigable y socialmente justo para su provincia. El Campo de Hielo Patagonico Sur, la fauna, el patrimonio arqueológico y cultural y los ecosistemas de la zona están en riesgo, nada menos.

Si querés saber más:

  • Mirá el documental “Matar al Río” disponible en http://www.riosantacruzlibre.org/
  • Visitá en Facebook a “Río Santa Cruz – El Calafate” o “Río Vida”
  • Seguí en las redes a las ONGs de la coalición: Aves Argentinas, FARN, Banco de Bosques y Fundación Vida Silvestre

Por: Angeles Rempel