Areas protegidas

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Fotógrafos de naturaleza, pasión e inspiración

La fotografía de naturaleza cumple un rol fundamental en la conservación del ambiente por su aporte al registro del patrimonio natural, la validación de la información científica y su contribución a la toma de conciencia sobre la necesidad de proteger especies y sitios en riesgo. El trabajo de los fotógrafos conservacionistas va más allá de lo artístico, es una herramienta de enorme valor puesta al servicio de una causa.

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Largas horas para  conseguir la imagen perfecta y la vocación de mostrar la belleza del planeta y, a la vez, denunciar su degradación. Los fotógrafos de naturaleza persiguen despertar en las personas una conexión emocional con lo que se pretende, de alguna manera “salvar”.

Documentales, videos, sitios web, piezas gráficas, revistas, trabajos científicos, son destinos de las imágenes capturadas por los profesionales de la foto cuyos predecesores fueron los ilustradores naturalistas que  tuvieron también un rol  esencial en los trabajos de campo y las expediciones que partían en buscando y descubriendo nuevas tierras, plantas y animales siglos atrás.

Como registro de la realidad que es, la fotografía de naturaleza es utilizada como documentación por los científicos, como prueba para certificar la observación de especies inusuales, desconocidas para la ciencia o que se daban por desaparecidos hace décadas. La fotografía y la conservación van de la mano, aunque inconscientemente el fotógrafo no se dé cuenta de eso muchas veces. Mostrando permanentemente una especie en peligro o poco conocida estamos colaborando a resaltar la conciencia sobre la conservación” explica Osisan Linholm, ingeniero agrónomo, y prestigioso fotógrafo y documentalista especialista en naturaleza que recorrió el mundo detrás de su pasión.

En Argentina hay varias organizaciones e iniciativas como la Asociación Argentina de Fotógrafos de Naturaleza (AFONA), Fotografía de Naturaleza en Argentina (FNA) o Fotonat desde las que se promueven y divulgan la realización y proyección de audiovisuales, charlas, concursos fotográficos, expediciones fotográficas a diferentes regiones del país y, cursos, talleres con los fotógrafos. destacados dirigidas a profesionales, afines y amateurs.

“Sueña uno con convertir la mirada propia en la mirada de muchos. Con ese afán recorro todos los rincones de la Argentina intentando capturar la flora y la fauna de cada región, no sólo desde su belleza sino también desde el relato íntimo de su naturaleza” escribe en su sitio web Matías Romano, otro fotógrafo naturalista argentino que con un pie en la Reserva San Sebastián de la Selva en Misiones hace mucho también por divulgar la actividad. La mirada que muchas veces es inaccesible para la mayoría, multiplicada. De eso se trata.

Las largas jornadas de campo y las horas sin dormir en un trabajo que se mueve según los ritmos de la naturaleza traen experiencias únicas como capturar con la cámara alguna especie rara o amenazada. Matías Romano por ejemplo que hace poco a la paloma montera violácea, un ave de la casi no existen registros.  “Yo estaba camuflado en una reserva de misiones esperando otra especie y de repente aterrizó: la  estaba mirando por el lente, sacando fotos, sabía que era esa paloma y me emocione. Es una especie considerada fantasma, se sabe que esta pero no se sabe casi nada de su biología, para un fotógrafo de naturaleza eso es alegría pura”, relata.

La tecnología disponible hoy facilita la posibilidad de iniciarse en la actividad. “Hoy están dadas las condiciones para que cualquiera que quiera empezar tenga al alcance la posibilidad – dice Matías Romano “A la mayoría de los fotógrafos nos encanta acompañar a los que quieren arrancar mediante las redes y la fotografía digital puede hacerse sin costo extra”.  Sin embargo, los costos de los equipos y los viajes son una limitante y la mayoría de los profesionales tienen que financiarse con la organización de tours, viajes y cursos para interesados en aprender y compartir conocimientos.

La fuerza que tiene la fotografía como herramienta para la protección del patrimonio natural es innegable y es una herramienta clave para  la conservación de las especies y los ecosistemas. Una imagen, no por nada, vale más que mil palabras

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